«Quizás no asimilo todo lo que he logrado dentro del deporte en poco tiempo», dice Ivonne Nóchez, quien a sus 21 años de edad ya subió a lo más alto del podio en su carrera como atleta juvenil y ahora lo hace a nivel mayor. Tras ganar dos preseas de oro en los Juegos Mundiales de Chengdú (China) y dos platas en los Panamericanos Junior de Asunción, la múltiple medallista hizo una pausa en sus entrenamientos y viajó a El Salvador para estar con su familia.
En su agenda deportiva del 2025 todavía están los Juegos Centroamericanos, el Campeonato Centroamericano y los Juegos Bolivarianos de Ayacucho, pero en su apretada agenda hizo un espacio para conversar cerca de media hora con «Diario El Salvador», donde expuso sus sensaciones tras ser la segunda atleta cuscatleca en colgarse metales en unos Juegos Mundiales y tras rescatar a la delegación que estuvo en Paraguay, aportando dos platas.

En un lapso de 10 días, Nóchez ganó en dos continentes diferentes. Primero en el asiático y luego en América. Dos competencias de primer nivel donde se midió ante patinadoras top, un grupo donde también ella tiene un espacio bien merecido por todos sus logros.
«Fue un viaje super largo de casi un día y medio o dos desde China, y el horario, todo eso fue acumulándose en la competencia de Asunción. Pero estoy muy contenta por los resultados», confesó Ivonne, quien tras aterrizar en la capital paraguaya procedente desde el gigante asiático solo descansó tres horas para volver a ponerse los patines, probar la pista donde competía al día siguiente y adaptarse a un clima más frío.

Nóchez es velocista, es su especialidad y así lo certificó en los Panamericanos Junior con las dos platas que ya están en su palmarés, además de salvar la cosecha cuscatleca porque antes de su presentación solo se había ganado un bronce. Sin embargo, dice que no tenía presión.
«La verdad no, porque yo sabía lo duro que iba a ser venir de correr de unos Juegos Mundiales e ir a Paraguay iba a ser lo mismo de fuerte y el cansancio iba a notarse un poco. Pues no tenía esa presión grande sino que sí quería ganar oro. Obvio que quería ganar oro, pero no se dio», afirma una satisfecha reina del patinaje.

Desde hace siete años su vida pasa por Colombia y El Salvador. En el país cafetero entrena desde marzo hasta noviembre, y desde ahí viaja a sus competencias. A su corta edad dice que todavía no dimensiona todo lo que ha logrado, pero reconoce que su entrenador, Orlando Yepes, le ha hecho poner los pies en la tierra para que entienda todo lo conseguido.
«Quizás no asimilo todo lo que he logrado dentro del deporte en poco tiempo. Lo hago con dedicación, con disciplina y por eso he logrado todas estas medallas para El Salvador», empero, la nacional dice que «cualquier deportista que quiera lograr algo grande tiene que sacrificar bastantes cosas», como el hecho de pasar lejos de la familia y perderse fechas importantes.








