El apellido Lazo ha estado relacionado habitualmente al fútbol salvadoreño, sobre todo en el oriente del país. Figuró en Águila a mediados y finales de los 90s Armando Lindo Lazo, en los 2000 Edwin «Piwi» Lazo se movió entre Firpo, Águila y Dragón, y el último de la dinastía en hacer notar su apellido en la primera división es Rodrigo Lazo.
El joven portero nacido en Houston Texas, Estados Unidos, debutó el torneo anterior con 11 Deportivo y defendió la cabaña de los Tanques Fronterizos en al menos cinco encuentros.
«Debuté contra Limeño, luego jugué contra Cacahuatique, después contra Platense y de último ante Firpo y FAS», recuenta el meta quien ha retornado ya a su residencia en suelo norteamericano y no sabe si volverá al fútbol salvadoreño ya que 11 Deportivo ha dado paso para el renacimiento de Club Deportivo Hércules.
Rodrigo, si bien nació en Houston, siempre ha estado ligado al terruño salvadoreño ya que su padre Luis Lazo y su madre Claudia Argueta son migueleños y por ende seguidores del cuadro negro naranja.
«Mis papás son de San Miguel y yo iba todos los años, desde pequeños han sido aguiluchos y a nosotros así nos tocó también, aguiluchos desde pequeños. Cada año iba allá y disfrutaba ir al Barraza a ver los partidos. Tenía un tío que era bien aguilucho y nos compraba las camisas», recuerda Rodrigo.
Más allá de la afición familiar por Águila estaba su tío Lindo Lazo, futbolista que defendió los colores del conjunto emplumado en los 90s y luego más reciente también lo hizo su primo Edwin Lazo.

Rodrigo también ya vistió los colores naranja y negro hace unos años. Estuvo con la reserva de los migueleños en 2022, pero debió regresar a Houston para terminar su carrera de administración de empresas. Y jugó para la Sant Thomas University.

Este año, el exportero Jimmy Cuellar lo contactó con la dirigencia de 11 Deportivo y terminó firmando y jugando para el conjunto ahuachapaneco.
«Me gustó. La cultura es diferente, pero me llevé muy bien con los compañeros. Desde el principio fueron bien amables y esas fue una de las razones por las que me fui al 11. Obviamente no salieron las cosas, pero me fue bien con el equipo», dijo.
Por ahora, Rodrigo no tiene claro su futuro inmediato en el fútbol, pero sí sus sueños por cumplir y dentro de esos vestir los colores de la Azul.
«Siempre he tenido el sueño desde pequeño de jugar en la Selección, y ojalá un día se me dé de jugar en un equipo grande, pero ahorita luchar duro para jugar los minutos que pueda», expresó el meta de 22 años y 1.82 metros de estatura.







