Los Thunder de Shai Gilgeous-Alexander serán anfitriones del duelo a las 19H00 locales (02H00 GMT del lunes) y cargarán con todo el peso de la presión.
Favorito absoluto al inicio de la serie, Oklahoma City ha sido incapaz de someter a los intrépidos Pacers, y el jueves desperdició su primera oportunidad de coronarse en Indianápolis en el sexto episodio de estas Finales.
La inesperada paliza de los locales sirvió en bandeja el primer ‘Game 7’ de las Finales desde la histórica victoria de los Cleveland Cavaliers de LeBron James sobre los Golden State Warriors de Stephen Curry en 2016.
Aquel triunfo en cancha de los Warriors fue el tercero consecutivo de los ‘Cavs’, único equipo en la historia que remontó un 3-1 en contra en las Finales.
Aunque aún les queda terminar el trabajo, los Pacers que encabeza Tyrese Haliburton ya han protagonizado una serie de inverosímiles remontadas en estos playoffs hasta colocarse a un solo paso de su primer anillo de campeón.
Para los Thunder sería su primera corona desde su controvertida mudanza de 2008 a Oklahoma City. La franquicia es sucesora de los recordados Seattle Supersonics, que sí conquistaron un campeonato en 1979.

Baño de sangre
En 2012, Oklahoma City falló su primer asalto al título con un plantel liderado por unos jóvenes Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden, que sucumbieron en las Finales por 4-1 ante los poderosos Miami Heat de LeBron.
Los actuales Thunder también cuentan con un núcleo de figuras extremadamente joven que lidera Gilgeous-Alexander, el MVP (Jugador Más Valioso) de la temporada, junto al alero Jalen Williams y el pívot Chet Holmgren.
Oklahoma City dominó la fase regular con puño de hierro (68 victorias y 14 derrotas) y exhibió madurez al recuperarse de desventajas en las series ante los Denver Nuggets y los propios Pacers.
Además del férreo apoyo de los 18.200 aficionados del Paycom Center, los Thunder también podrán apoyarse en los precedentes del partido cumbre.
De las 19 Finales resueltas en el último asalto, los equipos locales han triunfado en 15.

Esta estadística, sin embargo, no intimida en absoluto a unos Pacers que han aniquilado todos los pronósticos en esta postemporada, que comenzaron como el cuarto sembrado de la Conferencia Este.
«No existe un séptimo partido bonito, normalmente son auténticos baños de sangre», dijo Haliburton al ser preguntado por la épica de estos momentos.
«Hablar ahora de lo que esto significaría para nuestra ciudad, nuestra organización y nuestro legado. O de que la presión recae sobre ellos… Las narrativas van a ser casi venenosas», afirmó el base. «Al final muchos de estos partidos se reducen a quien va a ganar la pelea desde el punto de vista físico y a cuidar mejor del balón. Estas son las cosas en las que debemos centrarnos».
Este juego es «el punto álgido, la cima de nuestro deporte», sentenció Haliburton, que encabezó la batalla del sexto partido pese a sus problemas musculares en la pierna derecha.






