Titmus, la vigente campeona olímpica y plusmarquista mundial, no concedió ninguna oportunidad a la prodigio canadiense Summer McIntosh ni a la propia Ledecky, que se repartieron la plata y el bronce.
‘Terminator’, como apodan a la figura australiana, dominó la prueba desde el primer largo y se coronó como reina indiscutible del mediofondo con un tiempo de 3:57.49 segundos, lejos del récord que fijó el año pasado (3:55.38).
McIntosh, de 17 años, fue la única que amenazó el triunfo de Titmus al llegar a 0.88 centésimas, mientras Ledecky, que aspiraba a su octavo oro olímpico, tocó pared a 3.37 pero fue también aclamada por los 13.000 aficionados del pabellón de La Défense.
La carrera, que enfrentaba a las tres mujeres más rápidas de la historia en la distancia, fue el plato fuerte de la primera de las nueve jornadas de la natación.
El choque entre Ledecky, Titmus y McIntosh -todas ellas plusmarquistas mundiales en algún momento- generó comparaciones con la llamada «Carrera del Siglo», los 200 m libre de Atenas-2004, en la que Ian Thorpe prevaleció sobre Pieter van den Hoogenband y el gigante Michael Phelps.
«Tengo las piernas un poco cansadas, pero sobre todo estoy aliviada. Francamente, he sentido más que nunca en mi vida la presión y las expectativas con esta carrera, pero se me da bien manejar la presión», reconoció Titmus, que agrandó su palmarés olímpico a tres oros, una plata y un bronce.
Dressel se emociona en el regreso
Ledecky, de 27 años, aspiraba a recuperar el trono que Titmus le arrebató de las manos en una eléctrica final de los Juegos de Tokio-2020.
Un triunfo hubiera igualado a Ledecky con su compatriota Jenny Thompson, que con sus ocho oros sigue siendo la nadadora más laureada de la historia olímpica, pero todavía tendrá dos oportunidades más en París en los 800 y 1.500 m libres.
«Quise ser más rápida, pero tampoco puedo quejarme con una medalla», dijo Ledecky. «Sabía que sería duro. Ariarne y Summer nadaron realmente bien».
El duelo dio inicio también a la batalla que sostendrán la hegemónica Estados Unidos y Australia por el triunfo en uno de los deportes olímpicos más emblemáticos.
Australia sumó un segundo triunfo en el relevo 4×100 m femenino y Estados Unidos recortó distancia al imponerse en la categoría masculina.
Caeleb Dressel se encargó del último relevo cuando el ‘Team USA’ ya iba directo al triunfo en un tiempo de 3:09.28 segundos.
A los 27 años, Dressel regresa a lo más alto del podio tras unos años complicados en los que se alejó del deporte por problemas de depresión después de su descomunal actuación en Tokio-2020.
Al escuchar el himno estadounidense, por octava vez en su carrera, no pudo contener el llanto.
«No pude evitarlo. No tiene explicación», reconoció después Dressel, que volvió a emocionarse al abrazar junto a la piscina a su esposa, Meghan, y su hijo August, nacido el pasado febrero.
«Esto es realmente especial. Ganar delante de ellos. Estoy marcando pequeñas casillas que nunca imaginé. Esta noche fue muy, muy especial», afirmó.
Dressel igualó los ocho oros que logró Matt Biondi entre 1984 y 1992 y aún tiene por delante las pruebas de 100 m mariposa y 50 m libre, más algún otro posible relevo.
Por encima de Dressel y Biondi sólo persisten Mark Spitz, con nueve oros, y Michael Phelps, el gran coloso de los Juegos con un total de 23.






