Este lunes 20 de mayo se cumple el primer año del episodio más lamentable del fútbol salvadoreño. Este día, pero en 2023, lo que se alistaba para ser un partidazo entre Alianza y FAS, por la vuelta de Cuartos del Clausura de ese año, terminó siendo en una de las peores tragedias en un escenario deportivo: nueve personas fallecidas y cientos de heridos.
Curiosamente, un día después de esta triste fecha, Alianza y FAS vuelven a jugar en el estadio Cuscatlán, ahora por la vuelta de las semifinales del Clausura 2024.

No había pasado ni diez minutos de haber iniciado este duelo, cuando en el sector de sol general, donde se encontraban los aficionados albos, se observaba a gente pidiendo ayuda, corriendo y poco después, ingresando a la cancha.
El portón norte de ese sector lo habían cerrado. Los aficionados, en su desesperación por ingresar, lo terminaron derribando, provocando una avalancha humana, en la que lamentablemente perdieron la vida: Leslie Fermán, Néstor Alas, German Chávez, Antonio Cortez, Angélica Ramírez, Jorge Cruz, Kevin Linares, Francisco Ochoa y Mardoqueo González.
En un momento se decían que habían sido doce los que habían muerto, pero el número oficial se confirmó después.

Fueron cientos de personas que fueron trasladadas a diferentes centros asistenciales, mientras otro ciento fueron atendidos sobre la cancha, entre ellos, algunos niños. Estas personas resentían algún golpe o habían entrado en shock.
Las imágenes eran impactantes y prácticamente le dieron la vuelta al mundo. De todo esto, recuerda Héctor Rivas, uno de los aficionados sobrevivientes a la avalancha: «Recuerdo todo, todos los recuerdos están presentes desgraciadamente. Fue un momento personal de los más difíciles que me ha tocado vivir, pues en determinado momento, yo estaba a salvo, pero mi hijo estuvo a punto de morir. Fue una noche trágica», comentó este aficionado a «Diario El Salvador», así como también contó los hechos que ocurrieron ese trágico día.
A raíz de esta situación, más tarde: el partido fue considerado ganador a FAS (0-2), Alianza fue sancionado, el torneo terminó siendo suspendido y el título fue declarado desierto.
Cinco personas fueron detenidas: Pedro Hernández, presidente del Alianza; Edwin Abarca Ventura, gerente de seguridad del Alianza; Zoila Córdova, gerente financiera del Alianza; Reynaldo Avelar Contreras, gerente general de Escenarios Deportivos de El Salvador (EDESSA); y Samuel García Montano, quien era el encargado de las llaves del estadio durante el incidente. Días después fueron puestos en libertad a un arreglo conciliatorio total con las familias de las víctimas.

¿Lecciones aprendidas?
Esta tragedia, en el futbol salvadoreño trajo cambios en la cuestión de logística en los partidos de la Primera División. Algunas cosas han influido a que ahora se tenga un momento más tranquilo.
Una de las mejoras ha estado en la cuestión de organización y seguridad, al tener un mayor control en cada uno de los portones de acceso a los diferentes sectores de los estadios. También, la presencia de más policías en los partidos considerados de «alta convocatoria», los que también mantener un mayor orden antes, durante y después del partido.

Sin embargo, el cambio más principal, ha estado con la prohibición de la venta y el consumo de bebidas alcohólicas en los estadios. Una mejora que los mismos agentes policiales han reconocido que ha facilitado al orden en los estadios.
Lamentablemente, hay situaciones como la del pasado sábado en el Óscar Quiteño que contradicen con lo bueno que se pretende hacer, con la evidente sobreventa de boletos para la ida de semifinales entre FAS y Alianza. Muchos sectores estuvieron abarrotados, con gente parada viendo el juego, pues ya no había lugares disponibles. Otros más no pudieron entrar al estadio, con boleto en mano, porque cerraron las entradas. Algo que no se debe omitir, para evitar historias lamentables como está.






