En medio de un clima de protestas y enfrentamientos derivados de los recientes operativos federales en distintas ciudades de EE. UU., el Super Bowl LX ha quedado atrapado en la misma dinámica de polarización que domina la agenda nacional.
Donald Trump confirmó que no estará presente en el partido que se disputará el próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium, en el norte de California. La noticia se conoció tras una entrevista concedida a The New York Post, en la que el mandatario combinó argumentos logísticos con duras críticas a la programación musical del evento.
«Está demasiado lejos. Si fuera un poco más cerca, iría sin problema», afirmó el presidente, restando importancia a la polémica artística, sin embargo, sus declaraciones posteriores encendieron la controversia.

Trump calificó de «pésima» la elección de Bad Bunny para el espectáculo del medio tiempo y cuestionó también la presencia de Green Day, asegurando que «lo único que hacen es sembrar odio».
Las palabras del mandatario contrastan con la trayectoria reciente de los músicos, porque tanto el artista puertorriqueño como la banda estadounidense han expresado en distintas ocasiones su rechazo a las políticas migratorias del actual gobierno y su apoyo a las comunidades afectadas por los operativos del ICE.






