Era el día y la hora señalada: los visitó la «Muerte» previo a la final, Miguel Estrada Cuerno (figura taurina de antaño), y les dio un soplo de vida para que completaran la resurrección con la corona 11. El Firpo ha vuelto, volvió 12 años más tarde para cobrar una venganza histórica y  pulverizar las ilusiones de una hinchada blanca que vestirá de luto en la Navidad, que soñó con brindar con la copa 20, pero acabó viviendo despierto una pesadilla.  

Para los toros y su eufórica hinchada era ahora o nunca, llevaban sepultados en frustraciones poco más de 12 años: no celebraban un título de Firpo desde el Clausura 2013 y buena parte de esas amarguras se las había provocado Alianza y una extensa paternidad de casi cuatro años.

Había también un estela de derrotas en finales, cuatro exactamente, y la última, hace 24 años (2001), dolió en demasía: perdieron 2-1 en el minuto 119′, justo cuando agonizaban los 30 minutos del tiempo extra.

Esa sequía de títulos y sed de venganza, cargados de euforia quedaron tatuados en el césped del estadio Jorge «Mágico» González desde la previa. Los toros llegaron primero y su hinchada también copó su espacio antes que la blanca y su celebración fue ininterrumpida.

Foto: Carlos Cárdenas / Diario El Salvador

Pero antes hubo que sufrir y quizá esperar en demasía. El fútbol tardó en entrar a la cancha porque más que gobernar y amueblar ideas ofensivas, la primera misión de los gladiadores fue destruir juego rival. Del lado de Firpo intentó salir tocando desde su portería, pero se metía en problemas cuando pasaba la línea del Ecuador, y Alianza apostó por saltar líneas y pelotear a la espera de que Carlos Salazar pescara una.

Fue una misión fallida para la armada de Ernesto Corti, porque simplificó el trabajo de la zaga taurina y en ofensiva fueron los primeros en poner en aprietos a Mario González. Primero lo dejó parado Styven Vásquez con un testarazo apenas desviado y después probó sus reflejos Nelson «el Chicharito» Díaz. A la media hora, en una mala salida Mario, también abandonó el terreno de juego al reportarse golpeado de la mano.

La espera para la salida de González y el ingreso de Christopher Rauda enfriaron a los toros que vieron cómo en la bajada del telón de la primera función el elefante tuvo en Salazar y Mario Jacobo la chance de tumbarles la cabaña.

En el acto final fue Firpo quien llevó la iniciativa y puso contra las cuerdas a un Alianza que está vez no tuvo ingenieros, no tuvo arquitectos, quiso finalizar la obra solo con obreros y albañiles de «media cuchara», por lo que el partido se le añejó y cargó de nervios a su hinchada que atestiguó dos atajadas espectaculares del emergente Rauda.

Foto: Carlos Cárdenas / Diario El Salvador

El primer tiempo extra se vistió de blanco: hubo dos llegadas peligrosas, pero Alianza no capitalizó y la afición, tanto blanca como taurina, tuvo que guardar el gol hasta el último aliento. Los goles llegaron desde el penalti. Falló Mario Jacobo el primero y eso le alcanzó a Firpo del tico Marvin Solano. No perdonaron los pamperos desde los 12 pasos y Mauricio Cerritos activó la fiesta: Ganaron 4-5.

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