Salvo en la interna de los Comandos Azules, los sesudos del fútbol ya daban por descontado que Firpo estaría en semis, pero lo eliminó el Fuerte San Francisco que bajo es misma convicción alberga del sueño de remontar un 0-1 ante Alianza y colarse a una histórica final en el fútbol salvadoreño.
Los santos tienen el panorama adverso: necesitan ganar y hacerlo por diferencia de dos ante un elefante que tendrá a favor el calor de su público y que está curtido en instancias finales, pero la fe del Fuerte es tan grande como las montañas que bordean las fronteras de Morazán.
«Está complicado porque nosotros queríamos sacar ventaja para el partido de vuelta, pero no se pudo. Nosotros tuvimos bastantes ocasiones y no las supimos aprovechar y eso hace que nos llevemos un resultado negativo, pero siempre con la convicción de que podemos ir a revertirlo a San Salvador», declaró el meta Felipe Amaya.
«Si estamos acá es por eso, sino mejor no vamos. Nosotros estamos convencidos que vamos a ir a hacer un bonito papel y con el sacrificio y la bendición de Dios vamos a luchar hasta donde nos alcance para tratar de estar en la gran final», añadió.
Rolando Torres, el estratega de los Comandos Azules, también cree que la misión aún no esta perdida y que el sueño finalista está todavía intacto.
«Era a dos partidos, estamos pendientes con uno y esperamos ir a sacar el resultado que queremos y soñar con llegar a una final, respetando al Alianza porque sabemos la jerarquía que tiene», dijo Torres.
«Va ser complicado, pero tenemos herramientas. Vamos con la ilusión de buscar el partido, tratar de alargarlo y si es posible clasificar ganando 2-0 y si no pues aceptar lo que Dios no da», concluyó.






