Si bien tiene en el bolsillo el billete de regreso a Liga A en Concacaf y confirmada la asistencia a Copa Oro, a David Dóniga, técnico de la Selección, le espera un árduo trabajo para 2025: debe enamorar a la hinchada y cambiar que los palos que reciben sus dos primeros capitanes Nelson Bonilla y Darwin Como se conviertan en mimos. Él tampoco convence a los más exigentes.

Como ante Bonaire, la noche de este domingo ante Montserrat, Bonilla y Cerén fueron silbados y nunguneados por la afiliación que se los hace sentir ccuando tocan la pelota o cuando entran o salen del terreno de juego.

«Tanto Darwin, Nelson como yo vamos a trabajar hasta la última gota de sudor que nos quede para que los silbidos se tornen en aplausos», dijo el técnico español en un claro espaldarazo al ariete y el mediocampista.

Pese que hay una camada de jugadores jóvenes pujando fuerte,  como los casos de Emerson Mauricio  y Styven Vásquez en ataque, Nelson y Darwin son piezas clave para el míster y prueba de ello es que son los que ejercen la capitanía y tienen minutos asegurados pese al descontento de la gente.

«(Nelson y Darwin)  no estaban cuando yo llegué y junto a Tamacas, Larín, Roberto, Rudy y Mario  están ayudando a los jugadores jóvenes a integrarse.  Son  excepcionales en el trabajo diario, excepcionales en el grupo.  Vamos a convencer a la gente», confió Dóniga.

«Vamos a hacer un 2025 donde ellos nos van a ayudar a seguir creciendo y vamos a revertir esto porque son grandes profesionales y lo han demostrado», zanjó.

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