Desde su creación mediante el decreto legislativo 707, la Autoridad del Centro Histórico de San Salvador (Aplan) asumió un objetivo claro: potenciar el desarrollo económico de un área declarada por ley como turística, cultural y de desarrollo. Para ello, la institución no solo planifica y regula el crecimiento urbano, sino que ha estructurado un ecosistema que integra simplificación de trámites, acompañamiento técnico y fortalecimiento del talento humano, con resultados visibles en calles, cuadras y edificios.

«Nos encargamos de planificar, gestionar y controlar todo lo que sucede en esta área, pero con una visión integral que incluye atraer inversión, fortalecer el sector productivo y propiciar condiciones idóneas para el turismo», explicó Adriana Larín, directora general de Aplan. 

Ese enfoque, agregó, ha permitido reconstruir el Centro Histórico «cuadra por cuadra, edificio por edificio», con impactos directos en inversión y empleo formal.

Uno de los pilares del ecosistema es la ventanilla única, concebida como elemento diferenciador para reducir tiempos y eliminar barreras burocráticas. Desde 2023, Aplan ha gestionado cerca de $176 millones en inversiones a través de este mecanismo. A ello se suman más de 50 inauguraciones y reinauguraciones de negocios entre 2024 y 2025, incluyendo comercios tradicionales y entidades financieras que habían postergado inversiones por décadas.

«La ventanilla única marcó un antes y un después en cómo se gestionan los trámites; hoy garantizamos mejores tiempos para emprendedores e inversionistas», señaló Larín. 

La ley establece plazos máximos de 90 días hábiles para resolver proyectos, pero la institución ha reducido estos procesos: la calificación del lugar y la línea de construcción se emiten en alrededor de 15 días hábiles, mientras que los permisos de construcción toman entre 20 y 25 días, según la complejidad. El ecosistema también incluye ajustes normativos y mejora regulatoria. 

Aplan eliminó cerca del 44 % de pasos que carecían de sustento legal y mantiene una política de mejora continua que permite modificar procedimientos cuando estos generan cuellos de botella. «Si una normativa ya no responde a la realidad, tenemos la flexibilidad para ajustarla», indicó la directora.

Más allá de la tramitología, el acompañamiento se extiende al fortalecimiento del capital humano. En coordinación con organizaciones como CESAL ONG y con apoyo de cooperación internacional, se impulsan capacitaciones en gastronomía, barismo, mixología, idiomas, digitalización y primeros auxilios. Solo este año se realizaron ferias de empleo que activaron cerca de 1,000 plazas en el Centro Histórico.

El dinamismo ha sido liderado por el turismo y la cultura, sectores que han detonado inversiones en alimentación, alojamiento, transporte e información turística, junto con un renovado comercio minorista. 

Eventos de alcance internacional han reforzado esta tendencia, generando derrame económico y posicionamiento. «Son una ventana al mundo para mostrar un nuevo El Salvador, seguro y atractivo para la inversión», concluyó Larín.

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