El sector construcción continúa consolidándose como uno de los motores de la economía salvadoreña en 2025. El más reciente informe de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa) revela que hasta septiembre, los bancos han colocado $1,285.2 millones en créditos para construcción, lo que representa un crecimiento interanual del 31.9 %, equivalente a $310.5 millones adicionales.
Este aumento destaca por ser el mayor crecimiento relativo entre todos los sectores productivos financiados por la banca, superando ampliamente a rubros como comercio (7.6 %), industria (10 %) o consumo (4.2 %).
En su conjunto, la banca salvadoreña ha otorgado $18,408.4 millones en préstamos hasta septiembre, un incremento del 7 %, impulsado principalmente por instituciones como Bancoagrícola, Banco Cuscatlán, BAC Credomatic, Davivienda y Promérica, que concentran la mayor parte de la cartera.
Un crecimiento que refleja la realidad de las obras en el país
El dinamismo del crédito bancario acompaña la expansión del sector construcción, que según la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (Casalco), registró un crecimiento del 33.87 % al segundo trimestre.
Durante una entrevista reciente, el presidente de Casalco, José Antonio Velásquez, destacó que el país atraviesa un ciclo sin precedentes: «Estamos en un año histórico. Al cierre del segundo trimestre ya acumulábamos cerca de $1,400 millones en inversión y esperamos cerrar entre $2,800 y $3,000 millones. Son cifras que el sector jamás había visto».

Velásquez explicó que, antes del actual ciclo de expansión, la inversión anual —considerando obra pública y privada— rondaba entre $1,200 y $1,300 millones, especialmente en años como 2018. Esto significa que solo en la mitad de 2025 el país ya superó lo que antes era un cierre anual completo, un cambio estructural que refleja la magnitud del impulso en infraestructura, vivienda y obras estratégicas.
«Si comparamos con 2018, el sector ha crecido alrededor de un 50 %. No vemos razones para que esta tendencia se desacelere; al contrario, todo apunta a que seguirá en alza», afirmó el presidente de Casalco.
El gremio señala además que este crecimiento no responde a un fenómeno aislado, sino a un conjunto de condiciones favorables, entre ellas la agilización de trámites y nuevas reformas orientadas a facilitar la inversión. Velásquez destacó el papel de instituciones como Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss), la Dirección de Ordenamiento Territorial y Construcción (DOT) y el Ministerio de Vivienda, que han permitido acelerar la aprobación de proyectos.
Opamss: una cartera sin precedentes
La Opamss juega un papel central en el dinamismo actual del sector. Su director ejecutivo, Luis Rodríguez, afirmó que la institución administra cerca de 480 proyectos, de los cuales el 52 % corresponde al sector habitacional.
Hasta la semana anterior, la institución ya había liberado $4,200 millones en proyectos, con la previsión de cerrar el año con $5,000 millones. Para 2026, la institución proyecta una cifra aún mayor: $8,000 millones en proyectos liberados.
Este volumen de inversión en proceso —y en trámite— es uno de los factores estructurales que explican el crecimiento simultáneo en créditos bancarios, demanda de materiales y actividad constructiva.
El informe de Abansa también muestra que la construcción representa el 7 % del total de créditos bancarios, un porcentaje superior al de rubros tradicionales como electricidad y servicios. La banca privada ha respondido con liquidez y productos especializados, impulsando vivienda vertical, infraestructura y obras privadas de gran escala.
Para Casalco, este crecimiento en créditos es coherente con lo que la industria está experimentando en obra pública y privada:
«La construcción es la cara visible del desarrollo de una economía. Lo estamos viendo todos: inversión, empleo, obra pública y privada, y un ecosistema financiero que acompaña este crecimiento», afirmó Velásquez.
El presidente del gremio también recordó que entre construcción y actividades inmobiliarias se generan alrededor de 167,000 empleos directos e indirectos, lo que convierte al sector en uno de los mayores absorbentes de mano de obra del país.
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