Salieron con los ojos brillando. Algunos con una maleta al hombro, otros abrazando a sus padres o saludando desde la ventanilla del carro. La mayoría partió desde la Oficina Nacional del Bitcoin rumbo al aeropuerto internacional, aunque otros llegaron por su cuenta, acompañados por sus familias, con los nervios y la emoción a flor de piel.

No era el primer viaje al extranjero para todos, pero sí lo era para varios. Y aunque algunos ya habían abordado un avión antes, para otros era una experiencia completamente nueva. Pero este no era un viaje cualquiera. Era un viaje que marcaría un antes y un después en sus vidas.

En la sala de espera del aeropuerto de San Salvador, el entusiasmo llenaba el ambiente. Antes de abordar el vuelo nocturno hacia Madrid, se tomaron una foto grupal. Las sonrisas eran grandes, sinceras, de esas que mezclan gratitud, ilusión y una pizca de incredulidad. Estaban a punto de cruzar el océano para estudiar bitcóin en uno de los programas educativos más prestigiosos del mundo.

Erickson Elías, Jessica Zavaleta, José Sáenz, Francisco Hernández, Cristian García, Rodrigo Trujillo y Juan José Barrera forman parte del grupo de jóvenes salvadoreños becados por el programa CUBO+ Econ Generation, una iniciativa de formación avanzada impulsada por la Oficina Nacional del Bitcoin, liderada por Stacy Herbert, y respaldada por el Gobierno del presidente Nayib Bukele. Gracias a esta beca, viajaron a Lugano, Suiza, para participar en la Plan B Summer School, una semana intensiva de estudios y encuentros con líderes del ecosistema global de bitcóin.

El vuelo despegó entrada la noche. Ya en Madrid, al reencontrarse después de casi once horas de viaje, todos coincidieron en que fue largo y cansado. José no pudo dormir, no por la emoción, sino porque no logra descansar sentado. En cambio, Francisco y Juan José sí lograron dormir durante parte del trayecto. Rodrigo fue más directo: «Fue cansado», dijo con una sonrisa. Pero la emoción superaba al agotamiento.

En la capital española fueron recibidos por Guadalupe Mayoral, ministra consejera de la embajada de El Salvador en España, quien los llevó a conocer el estadio Santiago Bernabéu. Para algunos, madridistas confesos, fue un sueño cumplido. Erickson, a pesar de ser del Barça, no ocultó su emoción. «Nunca pensé que estaría aquí, aunque sea del rival», bromeó mientras tomaba fotos con entusiasmo.

Después de esa parada especial, tomaron un vuelo hacia Milán. Aterrizaron de noche en el aeropuerto de Malpensa y se trasladaron al hotel donde se hospedarían las primeras noches. A pesar del cansancio, el entusiasmo no se apagaba. Había una sensación compartida: estaban viviendo algo único.

A la mañana siguiente, a las siete en punto, ya estaban despiertos. No necesitaron despertador. Querían conocer. La idea de estar en Europa, con la libertad de explorar, los llenaba de energía. Decidieron que era un buen día para visitar Milán, que está a poco más de una hora de Lugano en tren. Pero antes, bajaron al centro de Lugano a desayunar y conocer el lago.

Frente al Lago de Lugano, entre montañas verdes y arquitectura suiza, algunos se quedaron en silencio. «Parece una postal», comentó uno. Otro respiró hondo y sonrió. Era su primer contacto real con la ciudad que los recibiría durante la semana. La impresión fue inmediata: belleza, tranquilidad y una atmósfera distinta.

A media mañana, tomaron el tren hacia Italia. Para varios, era la primera vez que usaban ese medio de transporte. «Es como en las películas», dijo uno, mirando por la ventana mientras el paisaje alpino pasaba veloz. Al llegar a Milán, abordaron el metro para ir al Duomo. Para muchos, también era su primera vez en un sistema subterráneo. Entre mapas, señales en italiano y escaleras eléctricas, todo era aprendizaje.

Frente al imponente Duomo, tomaron muchas fotos. Luego comieron pizza, probaron gelato, compraron recuerdos para sus familias y caminaron por el Naviglio Grande, uno de los canales más emblemáticos de la ciudad. «Quiero que mi mamá vea esto», dijo uno de ellos, grabando con su celular en alto, como si intentara capturarlo todo.

Al atardecer, regresaron al metro y llegaron a Milano Centrale para tomar el tren de vuelta a Lugano. Volvieron cansados, pero felices. Uno lo resumió con una frase que probablemente repetirá durante años: «Este día lo voy a contar toda la vida».

La aventura apenas comenzaba. Este lunes 21 de julio, iniciarán oficialmente las clases en el PoW.Space Lugano, donde recibirán formación intensiva en bitcóin de la mano de referentes globales. Representan no solo a una nueva generación de profesionales, sino a un país que ya lidera el camino en la revolución financiera basada en bitcóin.

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