Los depósitos en el sistema bancario de El Salvador comenzaron 2026 con un crecimiento interanual del 16.9 %, consolidando una tendencia de expansión de doble dígito en la captación de recursos, de acuerdo con el Informe de Desempeño Financiero de la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa) correspondiente a enero.
El saldo total de depósitos alcanzó los $22,306.4 millones al cierre del primer mes del año, lo que representa un incremento de $3,220.3 millones respecto al mismo periodo de 2025. Este crecimiento, según el gremio bancario, refleja la confianza de los usuarios en el sistema financiero y constituye una base clave para la expansión del crédito en la economía.
El informe detalla que el dinamismo en los depósitos se mantuvo por encima del crecimiento de la actividad económica, medido por el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE), que reportó un alza interanual del 2.6 % a diciembre de 2025. En contraste, los depósitos y los préstamos crecieron 16.9 % y 8.8 %, respectivamente, evidenciando un mayor impulso del sector financiero frente al resto de la economía.

En cuanto a la composición de los depósitos, el 61.6 % corresponde a depósitos a la vista (que incluyen cuentas de ahorro y corrientes) equivalentes a $13,714 millones, mientras que el 36.6 % se encuentra en depósitos a plazo, con un saldo de $8,165 millones. Ambos segmentos mostraron crecimientos interanuales relevantes, de 17.4 % y 15.9 %, respectivamente.
Este comportamiento también se refleja en la estructura de financiamiento de la banca. Los depósitos continúan siendo la principal fuente de fondos del sistema, representando la mayor proporción dentro de un total de $25,022 millones en recursos disponibles, muy por encima de otras fuentes como títulos valores o préstamos recibidos.
Créditos mantienen crecimiento, impulsados por empresas
El dinamismo en los depósitos ha permitido sostener el crecimiento del crédito en el país. A enero de 2026, la cartera de préstamos alcanzó los $19,137.5 millones, con un incremento interanual del 8.8 %, equivalente a $1,552 millones adicionales colocados en la economía.
El crédito a empresas fue el principal motor de este crecimiento, con una expansión del 12.9 %, seguido por los préstamos a vivienda, que aumentaron 4.8 %, y el crédito a personas, con un alza del 4.4 %. Según el informe, estos recursos han sido destinados a financiar proyectos productivos y consumo, contribuyendo al dinamismo económico.

Además, sectores como construcción, comercio y servicios lideraron el crecimiento del financiamiento empresarial, con incrementos de $334 millones, $275 millones y $257 millones, respectivamente, lo que sugiere una mayor actividad en áreas clave de la economía.
En términos de calidad de cartera, el sistema mostró mejoras. Los créditos vencidos se redujeron en 10.6 % interanual, situándose en $284 millones, mientras que el índice de mora se mantuvo en niveles bajos, alrededor del 1.48 %, reflejando una gestión prudente del riesgo por parte de la banca.
En conjunto, los datos reflejan un sistema bancario sólido, con altos niveles de solvencia (15.25 % de capital regulatorio sobre activos ponderados por riesgo) y una fuerte capacidad para seguir financiando la economía salvadoreña en el inicio de 2026.






