El sector de servicios postales y de paquetería en El Salvador ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, impulsado por la digitalización, la introducción de nuevos modelos de negocio y la disminución de barreras para nuevos competidores. Según un estudio de la Superintendencia de Competencia (SC), entre 2018 y 2022, el número de empresas activas en el rubro se triplicó, con una mayor participación de actores que operan a través de plataformas digitales.

La investigación detalla que en 2020 la Tasa Bruta de Entrada (TBE) fue de 5.0, lo que evidencia un entorno favorable para nuevos ingresos al mercado. Aunque esta cifra ha disminuido en los años siguientes, sigue siendo positiva, reflejando un proceso de estabilización con niveles de competencia más diversos.

«La digitalización ha sido clave. Cuando iniciamos el estudio solo había tres agentes económicos, un sector tradicional que ofrecía únicamente el servicio de paquetería. Al concluir, ya eran nueve, incluyendo nuevas propuestas como casilleros y servicios de dropshipping», explicó Gerardo Henríquez, superintendente de Competencia.

Henríquez señaló además que, si bien el impacto de la pandemia fue un detonante importante, otros factores también contribuyeron al cambio del panorama competitivo. 

«Ahora el uso de plataformas digitales está dominado por los jóvenes. Se estima que el 95 % de un segmento etario determinado prefiere realizar compras en línea antes que acudir a establecimientos físicos», apuntó.

Gerardo Henríquez, superintendente de Competencia. Foto Diario El Salvador.

El estudio también revela que los couriers dominan el 98.9 % del valor total de las importaciones por compras en línea, evidenciando su peso en el comercio digital. Pese al crecimiento del mercado, no se identificaron barreras significativas para nuevos participantes, más allá de los requisitos aduanales.

En palabras del superintendente, «pasamos de un sector concentrado con pocos agentes económicos a uno con un nivel de desconcentración moderado en solo cinco años. No es un mercado totalmente atomizado, pero sí va en crecimiento y ofrece condiciones accesibles para nuevos jugadores».

Este dinamismo no sólo ha ampliado la oferta para los consumidores salvadoreños jóvenes —que representan el 73 % del mercado activo—, sino que también ha generado un entorno más competitivo, con servicios más accesibles, variados y eficientes para quienes buscan recibir productos desde el extranjero o iniciar negocios apalancados en plataformas digitales.

Los consumidores salvadoreños ahora cuentan con mayor variedad de precios, tiempos de entrega más cortos y plataformas que permiten dar seguimiento en tiempo real a sus envíos. Además, el surgimiento de empresas con modelos innovadores ha permitido a pequeños emprendedores importar productos con mayor facilidad y menor costo, contribuyendo al desarrollo del comercio electrónico en el país.

Esta evolución en el mercado postal y de paquetería forma parte de una tendencia más amplia de transformación digital en El Salvador, donde cada vez más sectores tradicionales se adaptan a las nuevas tecnologías. La competencia entre empresas también ha elevado los estándares de calidad, obligando a los operadores a mejorar la experiencia del usuario y diversificar sus servicios para mantenerse relevantes en un entorno en constante cambio.

Para la SC, el reto hacia el futuro será monitorear que las condiciones de apertura se mantengan, evitando nuevas concentraciones que limiten la innovación y el acceso. Por ahora, el sector se perfila como un ejemplo positivo de cómo la tecnología y la reducción de barreras pueden dinamizar la economía salvadoreña.

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