La dedicación, disciplina, innovación y amor que imprimen los productos cafetaleros salvadoreños a los granos que cultivan fue reconocida el jueves por la noche en la premiación del certamen Taza de Excelencia 2025. 

Se trata de la vigésima tercera edición en El Salvador, y se dividió en tres categorías: Lavados Honey, Natural y Experimental.

Este año, 77 fincas presentaron sus muestras de café para participar en el concurso, de las cuales solo 30 avanzaron a la fase final y, entre estas, cinco alcanzaron el reconocimiento de Café Presidencial, lo que significa que sus granos obtuvieron puntuaciones mayores a 90.

En la categoría Lavado Honey, el primer lugar fue para la finca Santa Rosa, del caficultor Raúl Rivera, ubicada en la cordillera Alotepec-Metapán, con una variedad pacamara de 90.93 puntos. El segundo puesto fue para Los Morales, con otro pacamara de 90.57 puntos, y el tercero, para Los Naranjos, con un geisha de 90.02.

Mientras tanto, en la categoría Naturales, el primer puesto fue para la finca La Pacaya, ubicada en la región Apaneca-Ilamatepec y propiedad de Miguel Ángel Villavicencio, con un geisha de 90.30. El segundo puesto fue para la finca Los Morales, con otro geisha de 89.79, y el tercero para el geisha de 89.52 puntos de El Conacaste. 

En la categoría Experimental reinó Las Duanas, de la región Alotepec-Metapán y del productor Enrique Mena, con un pacamara que obtuvo 90.18 puntos; esta misma finca también obtuvo el segundo lugar de esta categoría con otro pacamara de 89.55. La diferencia de estas muestras fue de proceso, lavado anaeróbico, para la primera; y natural anaeróbico, para la segunda. El tercer puesto fue para el pacamara de 89.30 puntos de El Portezuelo. 

«Estoy feliz, valió la pena el esfuerzo que hicimos. Como familia hemos trabajado arduamente, ganamos con una variedad pacamara y estamos incentivados a seguir produciendo café», dijo Irma de Mena, quien representó a la finca Las Duanas. 

Por su parte, el propietario de finca La Pacaya, Miguel Ángel Villavicencio, contó que su familia trabaja el café desde 1900, y que han experimentado altibajos durante todos estos años, pero han perseverado y ahora ven los frutos, por lo que seguirán trabajando en desarrollar más su finca. También resaltó que las mejoras en seguridad del país han mejorado las condiciones de trabajo en el campo. 

Esta competencia está a cargo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Instituto Salvadoreño de Café (ISC), en colaboración con Alliance for Coffee Excellence (ACE), Cup of Excellence (CoE) y el financiamiento de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS). 

El presidente del ISC, Mauricio Sansivirini, aseguró que «el Café de El Salvador es reconocido a nivel mundial por su calidad excepcional, lo que se debe en gran parte a sus variedades autóctonas cultivadas exclusivamente a partir de la especie coffea arábica», dijo, y resaltó la producción de bourbon, pacas, cuscatleco y pacamara. 

En este sentido, apuntó que certámenes como Taza de Excelencia no solo premia lo mejor del café nacional, sino que contribuye a desarrollar una su cadena de valor más sostenible, justa y transparente. 

Las 30 variedades que participaron en el certamen tendrán su oportunidad de vender en el mercado internacional en la subasta electrónica que organiza ACE, y que está prevista para los próximos meses.