El Censo de Población y Vivienda 2024 reveló que El Salvador cuenta con un bono demográfico importante, lo cual representa una oportunidad para el desarrollo económico del país, indicó el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Douglas Rodríguez, en una reciente entrevista.
La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) define el bono demográfico como la fase en la que el balance entre las edades de una determinada población genera una oportunidad para el desarrollo. Ocurre cuando las personas en edad productiva (jóvenes y adultos) tienen un mayor peso en la pirámide poblacional que las personas en edad dependiente (niños y personas mayores).
En ese sentido, una mayor proporción de trabajadores no solo representa una reducción del gasto en personas dependientes, sino que tiende a impulsar el crecimiento económico a través del incremento en el ingreso y la acumulación acelerada de capital. En El Salvador, el grueso de la población se encuentra entre los 25 y 34 años.
De las 6,029,976 personas que habitan el territorio, 540,515 tienen entre 25 y 29 años y 484,364 tienen edades entre los 30 y 34 años.
«La oportunidad radica en el bono demográfico, que es la parte más ancha de la pirámide, que está entre los 25 a 34 años de edad. Esa es la gran oportunidad que tiene este país de poder dinamizar mucho más su economía a través de esta población que ya está apta y activa para trabajar, para aportar y producir para un país», apuntó el funcionario.
Rodríguez señaló que estos datos son una buena noticia en el contexto actual del país, donde ha mejorado la seguridad y despuntan varios sectores económicos como el turismo, ya que existe la facilidad de realizar actividades de forma libre y sin peligro. Recordó que en años anteriores, los jóvenes (la mayoría del bono demográfico) se veían acechados y sufrían amenazas de los grupos criminales, lo que tenía un impacto en su productividad.
«El bono demográfico es muy importante, especialmente en este momento que el freno que tenía nuestra economía no existe o se encuentra en condiciones reducidas, que son las pandillas y criminalidad. Hay que aprovechar la condición económica que es atípica en nuestro país, la condición de seguridad, el crecimiento de turismo, el incremento de inversión y empresas, con los datos de este censo que nos arrojan que tenemos un bono demográfico suficiente para poder transformar este país y dinamizar económicamente más de lo que está ahorita», añadió.
Viviendas de uso ocasional, un indicador de turismo e inversión
El «boom» turístico que experimenta El Salvador ha incrementado considerablemente la demanda habitacional temporal. Los millones de turistas que ingresan al país año con año buscan espacios para hospedarse, y como ya ha mencionado en otras ocasiones la ministra de Turismo, Morena Valdez, la oferta hotelera no da a basto. Por ello, los alojamientos alternativos en plataformas como Airbnb, donde personas arriendan las casas que no ocupan, toman relevancia.
El presidente del BCR señaló que el 47.1 % de las viviendas desocupadas en El Salvador fueron declaradas como de «uso ocasional». Las personas entrevistadas comentaron que muchas de ellas son propiedades de sus familiares que residen en el exterior y otras son alquiladas temporalmente a través de ese tipo de plataformas de economía colaborativa.
«Alrededor del 50 % de las viviendas desocupadas son de uso ocasional, y son utilizadas por hermanos lejanos que regresan o se alquilan para Airbnb», apuntó.
En el indicador de vivienda, es importante resaltar que más de la mitad de la población (57.9 %) encuestada declaró que reside en su propiedad y solo un 15.2 % alquila.






