Las maniobras fiscales del Gobierno de El Salvador siguen empujando a la baja el Indicador de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI, por sus siglas en inglés), el cual hasta el 13 de noviembre se situó en 457 puntos.
Esta puntuación se registra un día después de que el Ejecutivo lanzara una nueva oferta para recompra de los bonos salvadoreños con vencimientos entre 2027 y 2034, transacción a la que podrán adherirse voluntariamente todos los tenedores de títulos valores del país.
Según el comunicado emitido por PR Newswire, la invitación de venta concluirá el 18 de noviembre, y el 25 de este mismo mes se liquidará lo que acepte el Gobierno.
PR Newswire también menciona que «la invitación forma parte de un programa más amplio de El Salvador para gestionar su deuda pública externa de manera proactiva y promover ciertos esfuerzos de conservación y sostenibilidad en el país».
Esta es la quinta readquisición que propone El Salvador a los mercados emergentes, y la tercera en la que va del año, acciones de manejo de pasivos que ha permitido mermar el peso de la deuda externa, y dar paso a mejores puntuaciones en indicadores de desempeño fiscal como el EMBI.
En octubre pasado, tras el lanzamiento de la recompra para los bonos entre 2027 y 2052, el EMBI del país se posicionó en 504 puntos, la menor medición registrada desde julio de 2022, cuando este indicador exhibía una puntuación de 3,512, lo que significa que con los datos actualizados a noviembre (457 puntos), El Salvador reporta una caída de 3,055 puntos.
El presidente de la república, Nayib Bukele, se ha referido a la importancia que tiene para los países reducir sus niveles de EMBI.
«El índice EMBI rastrea la diferencia de rendimientos entre los bonos de mercados emergentes y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que indica el nivel de riesgo de invertir en esos mercados. Cuanto mayor sea el EMBI, mayor será el riesgo percibido», escribió el mandatario en su cuenta oficial de X anteriormente.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Jerson Posada, ha declarado recientemente que la reducción del EMBI es el reflejo de las acciones que ha ejecutado el Gobierno para sanear las finanzas públicas.
Uno de estos fue el presupuesto totalmente financiado para 2025, anunciado el 15 de septiembre, y presentado el 30 del mismo mes por un total de $9,663 millones; acción que representó un hito en la historia reciente del país, al ser la primera vez que un Gobierno presenta un plan de gasto sin requerimientos de deuda, y que, además, incluye una reducción de $970 millones.
«Lo que buscan este tipo de operaciones es mejorar nuestro perfil de vencimientos en el mediano y largo plazo, ir eliminando esos picos altos de vencimientos que tenemos en el mediano plazo, irlos trasladando a mejores condiciones y buscando algún tipo de ahorro», afirmó Posada recientemente.
Añadió que estas maniobras implementadas por El Salvador, lo están posicionando a escala internacional como «un país bastante activo y con mucho renombre en los mercados internacionales, con este tipo de operaciones que son totalmente voluntarias y transparentes».






