En la segunda jornada de la SovAI Summit, El Salvador reforzó su apuesta por convertirse en un «sandbox» para la innovación tecnológica, especialmente en inteligencia artificial (IA) y robótica, al presentar avances en regulación, infraestructura y atracción de talento que buscan posicionar al país como un centro global de desarrollo y despliegue de nuevas tecnologías.

Durante el panel «Construyendo el sandbox», actores clave del sector público y privado coincidieron en que el país ha logrado crear un entorno donde las empresas pueden experimentar, desarrollar y lanzar productos tecnológicos con mayor rapidez que en otras jurisdicciones.

La directora de la Oficina Nacional del Bitcoin, Stacy Herbert, explicó que la apuesta por la innovación responde a una estrategia para acelerar el desarrollo económico. «La innovación es la única forma de dar un salto y posicionarse en la economía global», afirmó, al tiempo que subrayó que El Salvador busca atraer «a los mejores talentos del mundo» para construir nuevas soluciones tecnológicas.

Uno de los pilares de este sandbox es la regulación. De acuerdo con los panelistas, el país ha optado por un enfoque que evita imponer barreras innecesarias a las empresas, priorizando la experimentación y el desarrollo.

Desde el sector privado, Carlos Rivas, abogado especializado en tecnología, destacó que el marco regulatorio salvadoreño permite a las empresas desarrollar, experimentar y desplegar soluciones de IA en un mismo entorno, algo que —según indicó— sigue siendo limitado en otras jurisdicciones por la falta de reglas claras o por exceso de regulación. En ese sentido, señaló que este tipo de condiciones están atrayendo cada vez más interés de compañías tecnológicas internacionales interesadas en operar desde el país.

Otro elemento clave es la energía. Sigfredo Figueroa, asesor de la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), destacó que el acceso a electricidad —especialmente a través de inversiones en energía geotérmica— es fundamental para el crecimiento de la IA. «El insumo principal de estos sistemas es la energía; sin ella no hay desarrollo», señaló.

El enfoque también incorpora la robótica como siguiente fase del desarrollo tecnológico. Herbert explicó que el país ya cuenta con una legislación específica en esta área y proyecta la creación de una «zona libre de robots», anticipándose a tendencias globales donde estos sistemas serán esenciales para generar datos del mundo real.

Además de la regulación y la energía, el sandbox salvadoreño se sustenta en alianzas estratégicas con empresas tecnológicas globales. Los panelistas destacaron que el país busca trabajar directamente con proveedores de primer nivel como Nvidia, evitando depender de un solo socio y asegurando acceso a infraestructura de alto rendimiento.

Este ecosistema se complementa con iniciativas de formación de talento, que buscan preparar a una nueva generación de profesionales en áreas como IA, programación y robótica, fortaleciendo así la capacidad del país para sostener este crecimiento.

La discusión se da en el contexto de la SovAI Summit, que ha reunido a más de 550 participantes, entre empresarios, desarrolladores, estudiantes y funcionarios, así como a empresas como Dell, Nvidia, Hydra Host y xAI, que forman parte del ecosistema tecnológico que impulsa estos desarrollos en el país.

En conjunto, los elementos presentados reflejan un modelo que combina regulación flexible, infraestructura y talento, con el objetivo de convertir a El Salvador en un laboratorio de innovación tecnológica con impacto real en la economía.

IA aplicada a la construcción acelera inversiones

En una de las ponencias destacadas, Luis Rodríguez, director de la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss), explicó cómo el uso de inteligencia artificial ya está transformando sectores clave como la construcción.

Rodríguez presentó NIX, una herramienta desarrollada en conjunto con el sector privado, que permite procesar grandes volúmenes de información territorial —como datos topográficos, censales y ambientales— para generar análisis automatizados sobre terrenos en cuestión de minutos. «Lo que antes podía tomar hasta un año, ahora se obtiene de manera inmediata», señaló.

Esta solución también está optimizando la gestión institucional. Según el funcionario, cerca del 70 % de los procesos que ingresan a la entidad pueden ser gestionados mediante esta herramienta, lo que permite enfocar recursos en proyectos más complejos.

El impacto ya se refleja en cifras. Rodríguez indicó que la inversión acumulada en el sector supera los $5,600 millones en lo que va del año, con la meta de alcanzar los $8,000 millones al cierre de 2026, impulsada en parte por la incorporación de tecnología.

«La inteligencia artificial está haciendo que el sector construcción sea más productivo», afirmó, destacando que su aplicación también se extiende a áreas como salud, seguridad, energía y educación.

Con estos avances, El Salvador no solo plantea un entorno para experimentar con tecnología, sino que comienza a mostrar resultados concretos en su implementación.

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