La brisa del Pacífico salvadoreño y el espíritu del surf llegaron hasta Montevideo, Uruguay, a través de una jornada donde el turismo, la inversión y la cultura se mezclaron con sabor centroamericano.
En ese sentido, la Embajada de El Salvador acreditada en Uruguay celebró el evento Olas y Oportunidades: El Salvador, un destino turístico y de inversión, una vitrina que buscó acercar al público uruguayo a la transformación que vive el país, informó Cancilleria.
El encuentro, desarrollado en el Complejo World Trade Center de Montevideo, reunió a empresarios, representantes de aerolíneas, agencias de viajes, turoperadoras, surfistas y autoridades uruguayas, quienes conocieron de primera mano las oportunidades que ofrece El Salvador en materia turística y económica.
La actividad fue organizada en coordinación con la Dirección de Relaciones Económicas de Cancillería, el Ministerio de Turismo (Mitur) e Invest, con el respaldo financiero del CAF – banco de desarrollo de América Latina y el Caribe.
En el salón, imágenes de playas, olas y paisajes volcánicos sirvieron de telón de fondo para presentar un país que apuesta por abrirse al mundo a través de la inversión y el turismo.
Uno de los momentos más llamativos de la jornada fue la participación del surfista profesional uruguayo Santiago Madeiro, quien compartió su experiencia compitiendo en playas salvadoreñas. Sus relatos conectaron con el ambiente relajado y aventurero que caracteriza a Surf City, proyecto insignia impulsado para posicionar a El Salvador como destino internacional de surf.
A lo largo del evento, representantes de Invest expusieron cómo el país ha evolucionado en distintos sectores de su economía, generando condiciones favorables para los negocios y atrayendo cada vez más visitantes internacionales. La proyección de un video promocional permitió a los asistentes recorrer visualmente la costa salvadoreña, sus olas reconocidas mundialmente y la calidez de sus destinos turísticos.
La experiencia cerró con una degustación de gastronomía salvadoreña, donde los sabores típicos sirvieron como puente cultural entre ambas naciones. Entre conversaciones de negocios, turismo y deportes acuáticos, la velada dejó la sensación de que El Salvador busca posicionarse no solo como un destino para visitar, sino también como una puerta de oportunidades en la región.






