La guerra en El Salvador hizo que Enrique Ortiz y su familia emigraran a Australia en 1985, una nación a miles de kilómetros que desde ese momento se convirtió en su nuevo hogar.

«Australia ha sido un país que nos abrió los brazos desde el principio y estamos eternamente agradecidos. Por eso mismo, tratamos de colaborar y regresar esa bondad que se nos brindó desde el principio», afirma el salvadoreño.

La nación, en Oceanía, ha sido un trampolín importante para el éxito que Ortiz ha logrado en su vida, pues se graduó de la universidad como contador y emprendió su carrera profesional en el sector bancario, laborando para compañías importantes de ese país y de Reino Unido. 

«Tuve la bendición de poder trabajar con compañías australianas que son de las mejores y también con reconocidas empresas de Reino Unido las cuales me dieron un buen training [formación] en materia contable y comercio aquí en Australia», explica.

El empresario perteneció a la Cámara de Comercio entre Australia, Nueva Zelanda y México, lo que le permitió enlazar con las costumbres latinas e impulsar a las empresas australianas para que exploraran otros mercados, como el mexicano.

Como parte de su carta de presentación, Enrique actualmente es parte de la CPA Australia, una de las organizaciones profesionales de contabilidad más grandes del mundo, con más de 170,000 miembros en 150 países y regiones. Además, cuenta con la certificación de Contador Público Certificado.

En la actualidad, el salvadoreño cuenta con su propio bufete contable que brinda asistencia en ese país, especialmente para empresas que necesiten procesos de impuestos, planes de negocios, verificaciones e identificación de nuevos mercados, así como a compañías sudamericanas que exploran incursionar en Australia y viceversa.

«Los apoyamos para que se ajusten al régimen que se aplica en Australia, a las obligaciones que se tienen que cumplir cada tres, seis y 12 meses, tratando que entren al sistema australiano o las empresas que van de Australia hacia a Sudamérica», comenta.

Dichos procesos también buscan aplicarlos con empresas salvadoreñas que exploren incursionar en el territorio australiano, así como empresas de dicho país que deseen iniciar operaciones en El Salvador.

«Ahorita busco expandir el buffet y poder darles esa oportunidad a más personas, eso es lo que yo anhelo más por ahora […] Aunque estemos lejos siempre nos acordamos de nuestras raíces, de nuestro primer amor y, sobre todo, poder contribuir de la mejor manera posible para el crecimiento del país y mostrarle a las personas que El Salvador en realidad tiene mucho que ofrecer», destaca.

También asegura que buscará seguir trabajando en el establecimiento de un acuerdo fiscal entre El Salvador y Australia, el cual podría eliminar impuestos redundantes para empresas e inversionistas australianos cuando reporten su actividad en dicho país de Oceanía. 

«Es una manera de facilitar la inversión en ambos países, y en la que puedo contribuir al crecimiento del país positivamente con el conocimiento profesional que Australia me ha dado», comenta con mucho entusiasmo.

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