Exótica desde su forma, tanto que es conocida como fruta del dragón en algunos países, la pitahaya es un súper alimento que balancea con maestría. Sus notas dulces, con un leve toque ácido y textura de gelatina, la vuelven fresca y agradable.
Este fruto es reconocido en el mundo por su aporte nutricional, al ser una fuente de vitaminas, proteínas, carbohidratos, fibra, fósforo y hierro, entre otros nutrientes, por lo que se le atribuyen propiedades medicinales, que han despertado interés comercial para incrementar su producción.
Según un estudio realizado por el encargado de la Unidad de Investigación de la Escuela Nacional de Agricultura «Roberto Quiñonez» (ENA), Edgardo Reyes, se espera que el mercado mundial de la fruta del dragón registre una tasa de crecimiento anual del 3.7 % entre los años 2020 – 2025.

En este sentido, la ENA se suma al auge para impulsar su producción y comercialización en El Salvador, aunque la escuela desarrolla el cultivo de pitahaya desde 2006, han profundizado las acciones para mejorar la producción e incorporar nuevas variedades a partir de 2018, explicó el responsable del estudio.
La investigación de Reyes ha dado con 26 variedades, de las que ya se identificaron ocho, y cuatro de ellas, conocidas como roja, lisa, cebra y orejona se venden en las instalaciones de la ENA, a un costo de $1 por cada libra.
Según los responsables del cultivo, actualmente cuentan con clientes de zonas como: San Salvador, Santa Tecla, Colón y Usulután, entre otros, y además han logrado introducir el producto en una cadena de supermercados nacional.
El encargado de la Unidad de Hortalizas, Juan Carranza, asegura que, actualmente, la plantación de pitahaya, que cuida junto a los alumnos de la escuela de agricultura, es el punto desde el que podrá extenderse la producción del fruto a todo el país.

«El cultivo de la ENA es actualmente el banco de material vegetativo a nivel nacional. Ya está distribuyéndose, hay varios interesados que están llevando materiales nuestros para áreas bastante extensas de terreno», comentó.
Los productores que deseen incursionar en la producción de colorida fruta pueden comprar en la ENA los esquejes o pencas de entre 60 centímetros y 1 metro de largo listos para sembrar, estos son vendidos por $1 cada uno.
Carranza explicó que para iniciar una plantación de pitahaya el productor debe colocar tres o cuatro esquejes alrededor un tubo de cemento que servirá de tutor (soporte que permitirá guiar a la planta durante el crecimiento), aunque también pueden usarse soportes naturales como troncos o árboles.

Agregó que es una planta que requiere de 12 horas de sol, e idealmente debe ser sembrada a alrededor de 800 metros sobre el nivel del mar. Se cultiva entre mayo y octubre y con la semilla proporcionada en la ENA proporciona una rentabilidad de 15,000 libras por manzana, lo que significa $15,000 de generación económica, muy por encima del ingreso de otros cultivos.
Ante tal beneficio, las autoridades de la ENA tienen proyectado implementar para finales de año una parcela demostrativa para conocer el proceso de producción, esta será tanto de beneficio para el estudiantado como para productores interesados en incursionar en este cultivo.
El proyecto busca introducir al mercado local algunas de las variedades encontradas en el estudio de Edgardo Reyes e implementar otras técnicas de cultivo que superen, a futuro, las actuales 15,000 libras por manzana de producción, por las cantidades que se obtiene en países como Taiwán cercanos a las 40,000 libras por manzana.






