Convencido que los humanos son mejores seres humanos a través del arte, Enrique Cabrera, un escultor mexicano de talla internacional, cuyas obras han sido exhibidas en lugares como el Museo del Louvre o el Museo Picasso de Antibes, arribó al país con el propósito de formar parte de la nueva historia nacional con un proyecto artístico de talla mundial.
El artista planea impulsar un proyecto cultural que consiste en colocar esculturas empapadas de la historia del país en lugares icónicos como el Centro Histórico de San Salvador, San Jacinto, Surf City, y la plaza Salvador del Mundo.
«Es el momento perfecto para trabajar con una proyección de diferentes esculturas monumentales para ser instaladas en todo el país y generar un arraigo, una esencia y una identidad cultural de proyección mundial», afirmó el escultor, quien considera que el arte va más allá de un producto cultural contemplativo, ya que también es un activo que genera dinamismo a la economía de un país.

Entre los grandes proyectos del escultor destaca una obra denominada La Gran Manzana ubicada en el Rockefeller Center de New York. En ese escenario, se plantea ligar a El Salvador con otros destinos culturales importantes en el mundo como París, Tokio o Barcelona.
«Es momento de trascender. Estoy seguro que esto será de mucho beneficio para el país, porque los ojos del mundo están puestos en él, pero necesita explotar esa riqueza cultural que tiene», agregó.
Entre sus planes en el país, también destaca el apoyo a los artistas locales para que abran ventanas de oportunidades en este rubro. «También estoy trabajando con la intención de impulsar a los artistas locales y emergentes a que vean que se pueden hacer cosas grandes», dijo.

Destacó que el clima de seguridad y la reconstrucción del país, liderado por el presidente Nayib Bukele desde 2019, lo impulsaron a venir y formar parte de esta nueva etapa que atraviesa la sociedad salvadoreña.
«Yo tenía una visión (negativa) de El Salvador, no tenía en mis planes visitarlo nunca, pero el día que llegué al país sentí una emoción que no había sentido en mis viajes por todo el mundo. La primera impresión que me llevé fue una sonrisa, la gente muy amable, un aeropuerto impecable», resaltó.
«Estoy totalmente sorprendido de la calidad humana de las personas, se percibe un lugar tan seguro. La experiencia es increíble, invito a la gente a que disfrute de este hermoso país», añadió.

El artista consagrado remarcó incluso que planea establecer su base en el país y convertirse en un puente para que empresas de talla internacional que han confiado en su trabajo pongan sus ojos e inviertan en El Salvador.
«En diversas ocasiones he tenido la oportunidad de hacer operaciones de negocios, de proyectos con empresas fuertes a escala mundial y haré un conducto perfecto para enseñarles lo que se está haciendo acá para que también ellos vean a El Salvador», afirmó.
Enrique Cabrera concluyó que sus obras, que podrían iniciar a finales de este 2023, también generarán un derrame económico para el país debido a que el arte, la cultura y la historia son detonantes del turismo internacional.






