Estados Unidos destacó una nueva etapa en su política comercial internacional basada en acuerdos de reciprocidad, una estrategia que, según la Oficina del Representante Comercial (USTR), busca eliminar barreras, equilibrar relaciones comerciales y ampliar el acceso a mercados clave. Dentro de esta agenda, El Salvador ocupa un lugar central al convertirse en el primer país del hemisferio occidental en concretar este tipo de acuerdo.
El acuerdo con el país, anunciado el 29 de enero de 2026, establece además condiciones para fortalecer el comercio bilateral, que en 2024 superó los $10,700 millones. Como parte de sus compromisos, El Salvador facilitará el acceso al mercado para exportadores estadounidenses mediante la reducción de barreras no arancelarias, la simplificación de regulaciones y el reconocimiento de estándares técnicos, sanitarios y farmacéuticos de Estados Unidos.
También incorpora disposiciones en comercio digital, propiedad intelectual, estándares laborales y ambientales, así como cooperación en seguridad económica y cadenas de suministro. «El anuncio proporciona un camino tangible hacia adelante con El Salvador», señaló la USTR, destacando la importancia estratégica del país en la región.
En Centroamérica, Guatemala siguió un camino similar con un acuerdo firmado en febrero de 2026, que incluye compromisos para eliminar barreras regulatorias, facilitar el comercio y garantizar estándares laborales y ambientales. El comercio bilateral con ese país alcanzó los $18,700 millones en 2024, con un superávit de $4,700 millones para Estados Unidos.
A escala global, Estados Unidos también avanzó con acuerdos en Asia y América del Sur. En el caso de Malasia e Indonesia, los compromisos incluyen la eliminación de más del 99 % de barreras arancelarias en sectores industriales y agrícolas, así como cooperación en minerales críticos, cadenas de suministro y comercio digital.
Con Camboya y Bangladesh, los acuerdos destacan la eliminación total o parcial de aranceles para productos estadounidenses, junto con reformas regulatorias, protección de propiedad intelectual y mejoras en estándares laborales. Bangladesh, por ejemplo, abre un mercado de 175 millones de personas a exportadores estadounidenses.
En América del Sur, el acuerdo con Argentina prioriza el acceso a sectores como tecnología, automotriz y agricultura, además de facilitar exportaciones de carne y productos derivados. Mientras tanto, el pacto con Taiwán profundiza la cooperación en alta tecnología, semiconductores y energía, con compromisos de inversión por decenas de miles de millones de dólares.
Según la USTR, esta red de acuerdos refleja un cambio estructural en la política comercial estadounidense. «El presidente continúa promoviendo los intereses del pueblo estadounidense eliminando barreras arancelarias y no arancelarias», indicó la oficina.
En este contexto, El Salvador se posiciona como un socio clave en la región, no solo por ser pionero en el hemisferio occidental, sino por su rol en la consolidación de cadenas de suministro, especialmente en sectores como textiles y manufactura, donde el acuerdo prevé beneficios directos para ambos países.






