La calificadora de riesgo Fitch Ratings subió la calificación de riesgo emisor en moneda extranjera a largo plazo de El Salvador a B- con perspectiva estable, desde CCC+, sumándose a la confianza expresada por multilaterales regionales e internacionales en el rumbo del país liderado por el presidente Nayib Bukele.

El director del BCIE para El Salvador, Alejandro Zelaya, destacó que la subida de calificaciones del país es resultado de una amplia estrategia económica, además destacó que también se han logrado acuerdos con distintas multilaterales que han mostrado confianza en el rumbo de El Salvador.

Como factores clave de esta subida, Fitch destacó el acuerdo a nivel de personal técnico alcanzado por El Salvador con el Fondo Monetario Internacional, el pasado 18 de diciembre de 2024, para un programa de Facilidad Ampliada del Fondo (FAF) de 40 meses por $1,400 millones.

Fondos que, según Zelaya, formarían parte de un programa global superior a los $3,500 millones, donde participará también el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF).

«Las mejoras en las calificaciones de riesgo para El Salvador es el resultado de una política económica bien cimentada, estrategia fiscal activa, atracción de inversiones y los recientes acuerdos con FMI, BCIE, Banco Mundial, BID y CAF», añadió el vocero de la multilateral.

Para Exor Latinoamérica, una firma internacional de servicios financieros, la participación de tantos organismos se podría considerar como «una señal de confianza en el país de poder gestionar sus finanzas y ejecutar reformas estructurales».

«El apoyo de diversas instituciones es un indicador positivo de que El Salvador tiene el compromiso de adoptar políticas económicas responsables y sostenibles. El hecho de que estos organismos multilaterales estén dispuestos a colaborar en el financiamiento de El Salvador refleja que, a nivel internacional, se percibe al Gobierno como un socio confiable en cuanto a cumplir compromisos económicos. El acuerdo también puede ser visto como una validación del enfoque económico del Gobierno», acotaron los analistas de Exor.

Entretanto, el año pasado, otras agencias también mejoraron la calificación del país. Moody’s Ratings, por ejemplo, cambió la nota del país de Caa1 a B3, con perspectiva estable; y Standard & Poor’s que calificó la deuda salvadoreña en moneda extranjera a largo plazo con B-, con perspectiva estable,  y Fitch Rating que centra la modificación -anunciada ayer- en la solidez alcanzada por las políticas económicas del Gobierno de Bukele.

La consolidación fiscal con un crecimiento de los ingresos en alrededor del 9 % debido a mayores impuestos vinculados al consumo y los ingresos, un presupuesto general 2025 totalmente financiado y una reducción sustancial de la deuda de corto plazo a través de operaciones de gestión de pasivos con bancos locales y mejores fuentes de financiamiento, también destacan entre las claves para la mejora de la calificación del país.

Además, en materia fiscal, las autoridades acordaron un ajuste del balance primario del sector público no financiero (SPNF) de 3.5 % del PIB durante los próximos tres años, con un ajuste inicial de 1.5 puntos porcentuales en 2025.

«La FAF debería desbloquear fondos multilaterales adicionales. El partido del presidente Nayib Bukele, que cuenta con mayoría en el Congreso, debería facilitar la implementación de estas medidas», añade Fitch.

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