A sus 66 años, Roberto Vásquez ha cultivado en múltiples ocasiones; sin embargo, por primera vez está practicando la agricultura orgánica. Él y 10 familias de San Pedro Perulapán participan en un proyecto de cosecha orgánica que implementa la alcaldía de Cuscatlán Norte, con apoyo técnico de la Asociación para la Regeneración Climática (ARCA) y soporte financiero de ADRA El Salvador.
El proyecto consiste en la siembra de verduras como chile verde, yuca, ejote, maíz, rábano, pepino y guineo manzano, todo esto a través de prácticas orgánicas, es decir, usando abonos y repelentes naturales y sin aplicar ningún agroquímico o veneno para plagas.
«Me alegra conocer este proyecto porque todo es natural y estamos respetando el suelo para que siga produciendo. Mi hija también está involucrada en la cosecha», detalló Vásquez.

La cosecha se lleva a cabo en un terreno de la alcaldía, el cual está dividido por macrotúneles, que son estructuras de hierro cubiertas con malla antivirus. Cada macrotúnel ha sido asignado a una familia y en este se encuentra una fila de cosecha.
De acuerdo con Atilio García, presidente de ARCA, la siembra se mantiene bajo la malla hasta que finaliza la cosecha, ya que protege a las plantas del viento, el agua, los virus y los insectos.
«Todo ha tenido un manejo orgánico. Se han sembrado barreras naturales, como zacate limón, las camas [de la cosecha] se han calzado con materia orgánica, por lo tanto, el suelo es más consistente y oscuro. Incluso tiene microorganismo de montaña, y esto brinda una mejor condición para la calidad del cultivo», explicó García.

Las familias agricultoras buscan favorecer la salud propia y la de las comunidades al fomentar una alimentación más sana sin el consumo de químicos. Por lo tanto, durante todo el proceso de producción se aplican ecominerales para ayudar a la remineralización del suelo y ácidos húmicos con hemoglobina. También se usa un fertilizante natural de mango.
«Ese es el trabajo que hacen los microorganismos y cuando se aplican abonos nitrogenados [químicos], bloquean los elementos del suelo y matan los microorganismos del suelo. Se han identificado más de 35 microorganismos en el suelo, tanto hongos como bacterias, y esos únicamente son el 1 % de toda la microbiota que está en el suelo», afirmó García.
Con estas acciones ayudan al medioambiente, ya que la agricultura orgánica restablece los balances de la naturaleza para que los controladores biológicos se encarguen de erradicar las plagas.

APOYO ECONÓMICO
Se busca que las 10 familias logren la soberanía alimentaria y puedan generar un ingreso con la venta de la cosecha. Este modelo de comercio es favorecedor, ya que la inversión es mínima, dado que todos los insumos son naturales, y se obtiene ganancia. Además, es rentable y sostenible en el tiempo.
De acuerdo con Silvia Candelario, jefa del distrito «ad honorem» de San Pedro Perulapán, la municipalidad brindará un espacio para la venta de las cosechas, puesto que se cuenta con diversidad de verduras. «El impacto es grandísimo por la ayuda a la economía de las familias, porque también empodera a las mujeres y todas las familias están involucradas», indicó Candelario.

Explicó que buscan replicar este proyecto en otras comunidades, ya que las familias de otros cantones han percibido los beneficios y tienen interés en cosechar. También anunció que están en proceso de elaborar semilleros de plantas aromáticas, que podrán ser vendidas en los comercios de alimentos en Suchitoto.
Roberto Vásquez espera continuar aprendiendo más técnicas de agricultura y aumentar las ventas. «Yo me siento contento porque pasamos entretenidos, estamos aprendiendo sobre los cultivos orgánicos, ya estamos vendiendo cosecha y eso nos ayuda a todas las familias. Me siento contento y a la vez aprendo a trabajar únicamente con material orgánico», aseguró.







