El estadounidense First Republic Bank (FRB) tuvo un jornada difícil ayer, cuando sus acciones se desplomaron más de un 48 %, en un contexto de incertidumbre sobre su viabilidad tras las informaciones de fuentes de la CNBC que aseguran que lo «más probable» es que la entidad sea intervenida por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés).

Estas mismas fuentes han asegurado que la FDIC ha sondeado a «otros bancos» sobre «ofertas potenciales» en caso de tener que intervenir. 

De acuerdo a datos de Investing, ayer las acciones del FRB cotizaban a $3.22 hasta la tarde de este viernes, un valor de $2.97 por debajo del día anterior. 

A ello se suman las preocupaciones por el futuro de la institución financiera tras el retiro de más de $100,000 millones en depósitos.

Con la debacle de más de 49 % del pasado martes, la compañía perdió más de 90 % de su capitalización bursátil desde inicios de marzo.

First Republic publicó el lunes sus resultados trimestrales, que dieron cuenta de una pérdida de 41 % de sus depósitos entre finales de 2022 y finales de marzo.

La firma anunció que establecerá medidas de ahorro, entre ellas una reducción de entre un  20% y 25% de su plantilla de trabajadores en el segundo trimestre.

El banco ya había sufrido un fuerte golpe en Wall Street a mediados de marzo tras la liquidación de otra entidad bancaria, Silvergate, una quiebra seguida de las de Silicon Valley Bank (SVB) y Signature Bank. 

Para evitar un contagio del pánico, once grandes bancos depositaron en total $30,000 millones en las cuentas de First Republic.

A pesar de las medidas de las autoridades y de los competidores para calmar la crisis, muchos clientes eligieron colocar su dinero en bancos más importantes considerados demasiado grandes para que el Estado federal los deje quebrar.

Considerando el dinero depositado por los otros bancos, los depósitos cayeron $72,000 millones en el primer trimestre, 41 % del total, para situarse en $104,000 millones a fines de marzo. Si no se considera el aporte de los grandes bancos, la reducción fue de $102,000 millones.

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