Una vez más, FUNDAGEO realizó la liberación de animales silvestres en el área natural protegida de El Caballito, en Jucuarán, Usulután. Los animales habían sido rescatados y cuidados en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre (GEORESGUARDO) de FUNDAGEO en Berlín, Usulután.

En total, fueron dos lechuzas, un tacuazin, un puercoespín y un gato zonto, los que regresaron a su hábitat natural con apoyo de los técnicos y guarda recursos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), quienes conocen las zonas de avistamiento de las diferentes especies.

Stephanie Daboub, directora ejecutiva de FUNDAGEO, explicó que estos animales llegaron al resguardo a través de la división de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes hicieron el decomiso o rescate de los animales en diferentes lugares de la zona oriental de El Salvador.

Los animales, llevados al GEORESGUARDO, son evaluados por un médico veterinario y un biólogo para identificar las condiciones en las que se encuentran etológicamente; posteriormente reciben atención médica, rehabilitación y los que pueden liberarse, reciben preparación para regresarse a la vida silvestre.

«Las lechuzas llegaron con deshidratación y con golpes en las alas; se tuvieron en un período de 40 días en el área de cuarentena con medicamentos, suero, se les dio mejor alimentación y vitaminas y desparasitante. La gatita zonta entró el año pasado y venía como una cría que fue encontrada en la calle, y se tuvo en un área de adaptación bastante grande, aprendió a cazar y esperamos que tuviera el peso y que crecieran los dientes para poder liberarla», explicó la directora. 

Asimismo, agregó que el tacuazin fue rescatada con problemas hepáticos y de deshidratación, mientras que el puercoespín solo registró problemas de deshidratación y estuvo en el GEORESGUARDO por un estimado de dos semanas.

«Es importante que los animales estén en óptimas condiciones y así logren sobrevivir en vida libre para mantener la fauna de nuestro país. Realizamos liberación una vez al mes, pero depende de los animales que ingresen», dijo Daboub.

En las dos sedes del GEORESGUARDO, ubicadas una en Berlín y otra en Ahuachapán, los animales son rehabilitados y los que cumplen con los requisitos establecidos pueden ser liberados en diferentes áreas naturales protegidas a escala nacional. 

Entre las especias atendidas durante estos años se pueden mencionar, por ejemplo: mapaches, pezotes, micoleones, cocodrilos, monos arañas, venados, tecolotes, gavilanes de manglar, gavilanes cola corta, búhos, entre otros.

Por otra parte, LAGEO, como parte del apoyo a la protección de la vida silvestre, creó en 2005 el GEORESGUARDO que busca rehabilitar a la fauna silvestre proveniente de actividades como la extracción de sus hábitats, tráfico ilegal, maltrato animal, decomisos de tenencias ilegales y accidentes.

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