El Salvador ha logrado colocarse en una posición privilegiada dentro del comercio internacional tras la decisión de Estados Unidos de mantener el arancel base del 10 % para sus exportaciones, condición que comparte únicamente con algunos países de la región como Guatemala. Esta medida, según análisis de Grupo Cibest —holding corporativo de Bancolombia y de Bancoagrícola—, se traduce en un margen de ventaja frente a competidores de gran peso como Brasil, México o Vietnam, que enfrentan cargas arancelarias más elevadas.
Laura Clavijo Muñoz, jefa de investigación económica de Bancolombia, explicó que este escenario representa un punto de partida clave para dinamizar la oferta exportadora salvadoreña. «Al mantenerse con el arancel base del 10 %, El Salvador y Guatemala cuentan con ventajas competitivas respecto a algunos competidores», indicó.
Los cálculos presentados por el equipo económico de la institución señalan un potencial aumento en las exportaciones salvadoreñas hacia el mercado estadounidense. El café, uno de los principales productos de origen nacional, podría incrementar sus envíos en un 21 %, alcanzando una participación del 2.8 % en el total de importaciones estadounidenses de ese rubro. Otros sectores también muestran proyecciones positivas: muebles con un alza del 15 %, papel con 14 %, equipos eléctricos con 13 % y aparatos mecánicos con 11 %.
Clavijo subrayó que estas cifras son una muestra de cómo El Salvador puede aprovechar coyunturas internacionales que limitan a otros países. Mientras Brasil enfrenta incrementos de hasta el 50 % en aranceles y una caída proyectada del 73 % en sus exportaciones a Estados Unidos, la nación centroamericana aparece mejor posicionada para mantener y ampliar su cuota de mercado.
Además del componente arancelario, el entorno económico local también refuerza el atractivo de El Salvador. De acuerdo con Grupo Cibest, el país cerró 2024 con un crecimiento económico de 2.6 % impulsado por la industria manufacturera, especialmente el sector textil, así como por el auge del turismo. Para 2025 se espera una expansión en torno al 2.2 %, acompañada de niveles de inflación controlados.
Edgardo Aguilar Cruz, administrador de Tesorería de Bancoagrícola, destacó que la recuperación de la confianza de los inversionistas internacionales ha sido clave. «Se ha visto una reducción de aproximadamente 300 puntos básicos en el costo de financiamiento soberano, lo cual permitirá al país acceder a recursos más baratos», señaló.
Aguilar añadió que la modernización de marcos legales, la ejecución de proyectos estratégicos como el nuevo aeropuerto en la zona oriental y la renovación de puertos fortalecen la capacidad de El Salvador para atraer inversión extranjera directa. Estos avances, dijo, pueden traducirse en mayores oportunidades de negocios y, eventualmente, en una mayor diversificación de las exportaciones.
En ese sentido, los analistas coinciden en que la coyuntura internacional, marcada por cambios arancelarios en Estados Unidos, puede convertirse en un catalizador para que El Salvador amplíe su base productiva y consolide su presencia en sectores donde ya tiene trayectoria, como el café, y en otros que pueden despegar con mayor fuerza, como el de los equipos eléctricos y muebles.
«En el agregado, hay más oportunidades que desafíos si se mira el panorama internacional. El Salvador, junto con otros países de Centroamérica, está relativamente mejor posicionado», reiteró Clavijo.
La proyección positiva se ve reforzada por la estabilidad macroeconómica y por un entorno de inversión en transformación. Con ello, El Salvador no solo preserva su resiliencia, sino que se abre camino como un exportador competitivo en un mercado tan exigente como el estadounidense.






