Más allá de romantizar la labor de mamá como una función que le es inherente por abnegación, amor y sacrificio, estadísticas económicas demuestran que los trabajos domésticos y de cuidado no remunerados que realizan las mujeres tienen un importante peso en la economía de los países y son cruciales para el desarrollo de otras actividades productivas.
El estudio «La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género» de la Comisión Ejecutiva para América Latina y el Caribe (Cepal), indica que, en 2022, el aporte al producto interno bruto (PIB) de estos trabajos no remunerados varió entre un 16 % y un 27.6 % en la región.
«Algunas de las aproximaciones realizadas en la región cuantifican que este tipo de trabajo tiene un valor de entre un 15.9 % y un 27.6 % del PIB. En promedio, el 74 % de este aporte lo realizan las mujeres», remarca el organismo.
En este sentido, apunta a que la magnitud de las tareas domésticas y de cuidados no remunerados en relación con el PIB «muestra la relevancia de este trabajo a nivel económico» efecto que contradice la poca valoración social que este tiene.
La publicación aclara que estos trabajos no remunerados pueden ser realizados tanto por hombres como por mujeres, pero que las estadísticas apuntan una prevalencia de estas últimas en su ejecución.
«La carga total de trabajo (que incluye trabajo remunerado y no remunerado) de las mujeres es superior a la de los hombres en la población ocupada en todos los países y todos los grupos de edad. Las mujeres dedican entre 6.3 y 29.5 horas más por semana que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados», estima el estudio de Cepal.
Al respecto ONU Mujeres, refuerza que «el trabajo no remunerado de las mujeres sufraga el costo en cuidados que sustenta a las familias, apoya a las economías y a menudo suple las carencias en materia de servicios sociales».
Es decir, que hacer la comida para toda la familia, encargarse de lavado de la ropa y la limpieza de la casa, llevar y traer a los niños de la escuela, entre todas las actividades que forma partes de las responsabilidades de la mayoría de madres de familia no solo tienen un valor económico per sé, sino que permiten el desarrollo de otras actividades productivos que no serían posibles sin ellas.
En este sentido, ambos organismos señalan la importancia que se reconozca estos trabajos y que se generen tanto social como monetariamente.






