El Grupo Hospitalario Paravida, en alianza con la firma tecnológica salvadoreña Illuminodes, avanza en la implementación de un piloto de identidad médica y gestión de datos sanitarios basado en el protocolo NOSTR y la red de bitcóin, un proyecto que busca otorgar mayor control sobre la información clínica mediante identidades descentralizadas y estándares globales de interoperabilidad. Así lo apuntó Fabián Vleer, cofundador de Illuminodes, en entrevista con «Diario El Salvador».
Vleer explicó que la prueba de concepto se encuentra en proceso de implementación dentro del Hospital Paravida y que actualmente está enfocada en la interacción entre médicos y el hospital, sin incorporar todavía datos de pacientes. «No hay pacientes todavía. Solo doctores y el hospital interactuando», señaló.
El piloto está sirviendo para digitalizar procesos operativos internos, como la coordinación de citas, gestión de espacios y comunicación estructurada entre profesionales y la institución.
Según detalló Vleer, antes muchos de estos procesos se realizaban de forma manual o mediante herramientas no diseñadas específicamente para gestión clínica. Ahora, la infraestructura tecnológica se está desplegando de forma progresiva para automatizar esos flujos utilizando lo que denominan «Protocolo SALUD» —Sistema de Administración de Libertad Único y Descentralizado—.
La base técnica del proyecto se construye sobre NOSTR, un protocolo descentralizado que permite crear identidades digitales controladas por claves criptográficas. En este modelo, cada actor —hospital, médico o, en una siguiente etapa, paciente— controla las llaves de su identidad digital. Quien posee esas llaves decide qué datos se asocian a su identidad y con quién los comparte.
Vleer explicó que la filosofía del sistema es que cada persona pueda contar con una «carpeta digital» propia que contenga su información médica estructurada, y que pueda compartir únicamente los fragmentos necesarios según el contexto. «Yo controlo esa carpeta digital. Es mía. Y puedo compartir solo esta página», describió, al explicar cómo funcionaría cuando se incorporen identidades de pacientes.
Por ejemplo, si un paciente se realiza un examen de laboratorio y luego necesita consultar a un especialista, podría autorizar únicamente el acceso a ese resultado específico, sin exponer el resto de su historial clínico. El mismo principio aplicaría frente a aseguradoras u otros actores que requieran información puntual.
Interoperabilidad, verificación y reducción de costos
Uno de los componentes clave del sistema en implementación es la estructuración de los datos bajo el estándar internacional HL7 FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources), utilizado globalmente para organizar información clínica digital y permitir que distintos sistemas puedan comunicarse entre sí.
Según Vleer, los mensajes que se transmiten a través de la infraestructura basada en NOSTR —como una cita médica o, en el futuro, un resultado clínico— se estructuran utilizando ese estándar. Esto permitiría que, incluso si un hospital en otro país utiliza un sistema tradicional, pueda intercambiar información mediante herramientas de integración que hablen el mismo «lenguaje» de datos.
Mientras la prueba de concepto continúa su despliegue, el proyecto busca consolidar un modelo donde la identidad médica sea portable, verificable y estructurada bajo estándares globales, con el control final de la información en manos de sus titulares.






