El sector farmacéutico salvadoreño sigue apostando por el país. Nuevas plantas, laboratorios remodelados, maquinaria especializada y líneas de producción modernizadas forman parte de una transformación importante que ya ronda los $200 millones en inversión.

En este escenario, Carmen Estela Pérez, presidenta de la Asociación de Industriales Químico-Farmacéuticos de El Salvador (Inquifar), destacó que el parque industrial farmacéutico ha mantenido un crecimiento constante durante la última década, impulsado por la necesidad de elevar estándares de calidad y competir en mercados internacionales.

«Estamos cambiando, se está modificando infraestructura, se está comprando equipo nuevo, se está invirtiendo […] En los últimos 10 años, no lo hemos contabilizado todavía, pero creo que ya estamos llegando a cerca de los $200 millones en todo el parque farmacéutico», afirmó la dirigente de la gremial.

Detrás de esas cifras hay laboratorios que ampliaron sus instalaciones, empresas que adquirieron nuevos inmuebles y plantas que cambiaron completamente sus procesos para adaptarse a normas internacionales de buenas prácticas de manufactura. Además, dicha industria le ha apostado a la capacitación del capital humano.

Pérez comentó que la transformación comenzó con más fuerza desde 2013, cuando la industria tuvo que dar un «golpe de timón» para adecuarse a nuevas exigencias regulatorias. Desde entonces, la modernización no se ha detenido.

En la actualidad,  el sector farmacéutico salvadoreño exporta medicamentos a Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana, mientras comienza a abrirse espacio en mercados más grandes como México, Estados Unidos y Colombia.

Añadió que el crecimiento ha sido sostenido en los últimos años, una condición que considera clave para mantener empleo, estabilidad y capacidad de expansión. «No es un alza drástica, pero sí constante y sostenida en el tiempo», señaló durante el lanzamiento de la Fundación Inquifar.

Ese crecimiento también se refleja en el empleo. La industria mantiene más de 6,000 puestos de trabajo directos y salarios promedio arriba de $900 mensuales, en un sector que demanda personal altamente especializado.

Según la presidenta de Inquifar, la calidad del medicamento salvadoreño ha sido determinante para sostener el crecimiento de las exportaciones y atraer confianza internacional.

«El medicamento en El Salvador está bien hecho y está muy bien avalado», afirmó, al destacar el respaldo de la Superintendencia de Regulación Sanitaria

Sin embargo, la expansión ocurre en medio de un escenario internacional complejo. El incremento en los costos logísticos y de materias primas también impacta a este sector, ya que el costo de los fletes internacionales se duplicaron en los últimos meses. 

También remarcó que el arancel del 10 % impuesto por Estados Unidos no ha afectado las exportaciones de dichos productos farmacéuticos.

A pesar de ello, la industria continúa invirtiendo. Nuevos equipos llegan a las plantas, se tramitan créditos con banca privada y organismos multilaterales, y más laboratorios buscan aprovechar programas de expansión e incentivos para seguir creciendo. «La industria farmacéutica está invirtiendo y cuenta con préstamos en la banca privada y de fondos multilaterales para poder crecer», dijo.

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