La apertura de los sectores económicos, que se emprendió en el segundo trimestre del año pasado, impulsó el crecimiento de las Pequeñas y Medianas Empresas (Mypes).
El sector, considerado uno de los de la economía salvadoreña, se ha acogido a distintos programas financiero de Gobierno, lo cual le ha permitido encaminarse en la senda de la recuperación.
Cabe destacar que la implementación de los protocolos de bioseguridad, también contribuyen a mantener las actividades productivas, como parte de la nueva normalidad provocada por la pandemia del COVID-19.
En este contexto, un estudio sobre la dinámica empresarial informal, elaborado por el Observatorio Mype de Fusai, confirmó que las empresas se comenzaron a recuperar económicamente desde el segundo semestre del año pasado.
El informe detalla que el Índice de Confianza Empresarial pasó del 100 al 140, entre el segundo trimestre del año pasado, y el mismo período de 2021, reflejando un crecimiento del 40 %. El reporte remarca además que junio del año de 2020 fue el momento más crítico del confinamiento, respecto al desempeño de la economía en general.
«Desde finales del año pasado se comenzó a marcar un comportamiento estable de recuperación paulatina de la dinámica empresarial de la Mype», apunta el estudio de la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (Fusai).
Aclara que dicho índice es el resultado de la combinación de tres elementos: Situación, Indicador de Expectativa y la Confianza Empresarial.
El Indicador de Situación, o Balance de Situación mide el comportamiento de los negocios en el último trimestre finalizado respecto al previo. En este punto, la cantidad de empresarios encuestados aseguraron que este segundo trimestre fue un 25.2 % más favorable con respecto al primero, pero un 17. 2 % creen que fue desfavorable.
El estudio indica además que un puntaje promedio, entre -20 y 20, significa que los empresarios advierten una situación económica neutral, es decir, que no se han percibido cambios significativos en la marcha de los negocios, por tanto, no reflejan mayores incrementos o disminución en la producción, las inversiones ni las ventas.
Mientras tanto, el Indicador de Expectativa, o Balance de Expectativas, refleja la percepción que tienen los empresarios en cuanto a la marcha de sus negocios. En ese sentido, el 51.8 % de los empresarios esperan que en sus negocios tengan mejores resultados en los próximos meses, y solo un 6.3 % opina lo contrario.
«Estos resultados permiten obtener un indicador de Expectativa de 45.5 por abajo del 55.0 de los primeros tres meses del año, lo cual denota que los empresarios están siendo más conservadores en sus visiones de futuro de corto plazo respecto al comportamiento de sus negocios», añade.
En cuanto al Indicador de Confianza Empresarial, que a su vez combina el Indicador de Situación y el de Expectativa, se posicionó entre un entre 22.9 y 26.5, lo que denotó que los empresarios aún no advierten mayores cambios en la economía.
En cuanto a sectores económicos, producción sigue marcando ventaja muy por arriba del resto de sectores con un indicador de 170.2 seguido de Transporte con un 157.2 que siendo un sector logístico tiene mucha dependencia del dinamismo económico que los demás sectores tomen.
El reporte destacó además que la confianza en las ventas, inversión en los negocios, y la generación de empleos, siguen en ascenso, pero creen que el aumento en el precio de los productos les afecta.






