El Salvador ha continuado robusteciendo su reserva estratégica de bitcóin. Actualmente, el país cuenta con 6,175 unidades, que superan los $645 millones a un precio de entre $104,000 y $105,000, en el que se ha mantenido el activo la tarde de este martes.
El Gobierno ha continuado con la estrategia de un bitcóin por día de forma ininterrumpida. Con ese mecanismo, se han comprado 907 bitcoines, con un rendimiento de 96.5 %.
En general, el rendimiento de la inversión en el activo ha sido de 117 %, según datos de un sitio web que sigue de cerca las adquisiciones que ha hecho la administración del presidente Nayib Bukele.
El Salvador se ha convertido en el sexto país con más tenencias de bitcóin, solo por debajo de Estados Unidos, China, Reino Unido, Ucrania y Bután, según un informe de la compañía de inversión Bitbo.
El anuncio más reciente que ha impulsado el mercado de la moneda digital provino de Washington y Pekín. Tras intensas negociaciones en Ginebra, ambos países acordaron una suspensión de 90 días en la mayoría de los aranceles impuestos mutuamente. Aunque los aranceles no se eliminan del todo, las reducciones acordadas representan un alivio temporal para el comercio global.
A esta coyuntura geopolítica se suma el creciente interés institucional por la divisa digital. El banco de inversión Goldman Sachs ha incrementado significativamente su participación en fondos cotizados de bitcóin al contado (ETF). Actualmente, posee 30.8 millones de acciones del fondo IBIT de BlackRock, valoradas en $1,400 millones, y mantiene inversiones adicionales en otros ETF como el de Fidelity.
El fondo IBIT ha registrado entradas netas diarias durante los últimos 18 días de negociación, recaudando alrededor de $4,500 millones en ese periodo. En conjunto, los ETF de bitcóin en Estados Unidos acumulan un valor liquidativo superior a los $121,000 millones.
Este creciente apetito institucional ha reducido la disponibilidad de bitcóin en circulación, ejerciendo una presión alcista sobre su precio. Empresas de distintos sectores están comenzando a ver al bitcóin no solo como un activo de refugio, sino como una pieza estratégica dentro de sus carteras.
Con fundamentos sólidos y un contexto macroeconómico favorable, la moneda digital se posiciona nuevamente como protagonista del mercado financiero global.






