Jóvenes Caficultores es un programa que forma parte de la iniciativa Plan Nescafé de Nestlé a escala global, el cual busca mejorar la calidad de vida de los jóvenes involucrados en la caficultura, a través de un proceso de formación enfocado en profesionalización e innovación en el sector, mediante capacitaciones y la creación de oportunidades de agroemprendimiento.
A la fecha, un total de 2,179 salvadoreños ha recibido capacitaciones, mediante esta iniciativa, sobre temáticas específicas de manejo de la producción, así como más orientados hacia emprendimiento, negocios, y habilidades blandas.

Aunque está iniciativa inició en 2019 de forma presencial en Honduras, la pandemia de 2020 obligó a Nestlé a reconfigurarla a la virtualidad, y desde entonces está disponible para cualquier persona interesada en 21 países en el mundo, entre ellos El Salvador.
Una de las beneficiadas de este programa es Florissel Ramírez Guerra, quien con 25 años administra la finca de su familia, de nombre La Vid, en Comayagua, Honduras, y que resalta como Jóvenes Caficultores ha impactado positivamente en el manejo y mejora de sus procesos de producción.
«Jóvenes Caficultores ha sido un impulso enorme, las clases virtuales han sido ese refuerzo que va de la mano con la asistencia técnica porque hay temas que desconocemos. En las clases aprendemos de catación, barismo y otros temas», aseguró.
La joven también destacó que la metodología de las clases es suficientemente flexible para adecuarse a los tiempos de los alumnos, ya que las clases quedan grabadas para ser tomadas en el espacio que sea más conveniente.
Añadió que el facilitar este tipo de herramientas asegura el relevo generacional en el sector, y como en su caso, también impulsa un mayor empoderamiento de las mujeres caficultoras.
«Las mujeres también podemos, no tenemos que quedarnos encerradas en una casa como tradicionalmente se dice, amamos el café y podemos hacerlo», aseveró.

El director Regional de Comunicaciones y Asuntos Corporativos de Nestlé Centroamérica, Kim Waigel, explicó que esta es una de las aristas del Plan Nescafé, el cual llegó a Centroamérica en 2014, y arranca con una apuesta de reforestación en que se entregaron 18 millones de cafetos resistentes a la roya repartidos principalmente en Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, países que reportaban alta afectación en su parque cafetalero causa de dicho hongo.
«Los principales pilares del Plan Nescafé son promover la producción sostenible y de alta calidad, fomentar prácticas sostenibles con las que se mitiga el impacto ambiental, impulsar la rentabilidad de los cultivos, y mejorar la calidad de vida de los cafetaleros», afirmó.
Para Waigel es imperativo que los productores puedan crear un sistema de vida favorable económicamente a través de la producción de café, lo que también previene, explicó, el fenómeno de la migración de la población y pérdida de mano de obra en el campo.






