Moody’s Ratings anunció este viernes la mejora de la perspectiva de la calificación del Gobierno de El Salvador de estable a positiva, al tiempo que ratificó las calificaciones de emisor y de deuda sénior no garantizada en moneda extranjera a largo plazo en B3. La agencia señaló que esta decisión refleja una trayectoria fiscal más sólida y perspectivas macroeconómicas favorables para el país.

En su comunicado, Moody’s explicó que «el cambio de perspectiva a positiva refleja nuestra expectativa de que la consolidación fiscal sostenida, el fortalecimiento de los colchones de liquidez y la reducción de las necesidades de financiamiento bruto mejorarán gradualmente los indicadores fiscales y crediticios de El Salvador». Según la calificadora, estos factores fortalecen el perfil soberano y la estabilidad financiera del país.

La agencia destacó que la credibilidad de la política fiscal ha aumentado de forma significativa. En ese sentido, subrayó que «la mayor credibilidad de la política fiscal, respaldada por la adhesión al programa del FMI, y las mejoras sostenidas en la seguridad interna aumentan la probabilidad de un mayor crecimiento del PIB y mejoras crediticias duraderas». Este entorno, añadió, sienta bases más firmes para un crecimiento económico sostenido en el mediano plazo.

Moody’s detalló que el desempeño fiscal se fortaleció notablemente durante 2025. Con base en los resultados observados hasta noviembre de ese año, la calificadora estimó que el déficit fiscal se redujo al 3 % del PIB al cierre de 2025, lo que representa una disminución de 1.5 puntos porcentuales respecto al año anterior. Además, prevé que el déficit continúe reduciéndose hasta el 2.3 % del PIB en 2026 y el 2.2 % en 2027.

La agencia explicó que «el ajuste fiscal fue impulsado por recortes salariales y controles más estrictos del gasto corriente, reforzados por el aumento de los ingresos tributarios», apoyados por una mayor eficiencia en la recaudación, el uso extendido de la factura electrónica y medidas para ampliar la base imponible. Estas acciones, indicó, han permitido mejorar la sostenibilidad de las finanzas públicas.

En paralelo, Moody’s resaltó que las medidas de consolidación fiscal no han afectado la actividad económica. Por el contrario, señaló que «las medidas de consolidación permitieron a las autoridades impulsar la inversión pública, manteniendo estable el déficit en términos nominales». Este impulso ha tenido efectos positivos sobre sectores clave como la construcción.

En cuanto al desempeño económico, la calificadora estimó que el crecimiento del PIB real se aceleró al 4 % en 2025, desde el 2.6 % registrado en 2024. Asimismo, prevé que el crecimiento se mantenga por encima de la tendencia, con una expansión estimada del 3.1 % en 2026. De acuerdo con Moody’s, «las mejoras relacionadas con la seguridad parecen ser estructurales más que cíclicas», lo que ha impulsado una mayor inversión privada y una dinámica de crecimiento más sólida.

La agencia también destacó avances en la reducción de las necesidades de financiamiento del Gobierno. Según sus estimaciones, estas disminuirán al 9,1 % del PIB en 2026, desde el 9.8 % en 2025 y el 18.3 % registrado en 2024. Al respecto, afirmó que «el progreso continuo en este ámbito reducirá los riesgos de liquidez del gobierno», fortaleciendo su posición financiera.

La decisión fue adoptada tras la reunión del comité de calificación realizada el 3 de febrero de 2026, en la que Moody’s concluyó que «la solidez fiscal o financiera del emisor ha mejorado significativamente», respaldando así el cambio de perspectiva a positiva y reforzando la confianza en la evolución económica de El Salvador.

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