En la actualidad, Morena Valdez es una de las personas más queridas en El Salvador. La actual ministra de Turismo es una mujer de carácter, apasionada, amante de las aventuras, los atardeceres y la lectura.
Valdez nació en el seno de un matriarcado. Su madre, Rosal Vigil, y su abuela, Rosa Bran Padilla, se convirtieron en los pilares fundamentales que le permitieron forjar un carácter que la ha llevado a ser una mujer de «armas tomar».
«Vengo de un matriarcado. Mi abuelita y mi mamá me criaron, y obviamente han sido el mejor ejemplo para poder desarrollarme como niña, adolescente y como mujer», comentó con gran entusiasmo.
Recordó que, con mucho esfuerzo, su madre, una secretaria de profesión, siempre le dijo que tenía «que esforzarse, lograr sus objetivos y sus propósitos, y que sí se puede». Esos consejos resonaron muchas veces en su cabeza y permitieron que ahora dirija una cartera de Estado importante de El Salvador.
«No dejé de estudiar ni trabajar porque tuve de ejemplo a estas mujeres que me decían: «Hay que esforzarse, debe lograr su propósito, porque usted tiene que ser mejor que nosotras, tiene que lograr sus objetivos, tiene que ser independiente»», comentó la ministra.
Gracias a esos consejos, Valdez nunca dejó de lado sus propósitos, y a pesar de que vivió momentos, como una ofensiva y las pandillas, estudió y se convirtió en lo que siempre soñó su familia: una mujer exitosa.
«No solo me marcó la guerra, o toda esta parte de violencia, sino que también he pasado tres terremotos y huracanes, pero siempre la vida y Dios me ha puesto en lugares donde he podido servir a la población salvadoreña y de conocer muchas personas que me han enseñado cosas para poder ser Morena Valdez», dijo.
«Uno no es un puesto, sino que es la persona y me he formado precisamente todos estos años de todas las experiencias y, sobre todo, de todas las enseñanzas que le dan a uno en la familia», dijo.
En la actualidad, Valdez considera que la vida se marca de momentos, por ello le encantaría escribir una novela de ficción en su tiempo de retiro. Asimismo, le encantaría plasmar en papel «la experiencia que he tenido como mujer para poder ser no un ejemplo, sino para contarles mi testimonio y poder decir a otras mujeres que sí se puede».






