La contribución de Neoen, en los 10 años que lleva de operar en El  Salvador, ha sido clave para acelerar el ritmo de la transición energética de El Salvador y la evolución del sector.

Durante la década en mención, la compañía ha alcanzado 255 megavatios (MW) de capacidad en operación, confirmando su posición como actor en el rubro  de energía solar y de baterías.

Desde el inicio de sus operaciones, Neoen ha invertido más de $300 millones y representa alrededor del 70 % de la capacidad solar en el mercado mayorista y el 100 % del almacenamiento con baterías dedicadas a dar el servicio de reservas al sistema.

Paolo Cartagena, gerente general de Neoen en El Salvador, comentó que durante estos años la compañía ha podido desarrollar, construir y operar los activos solares y de almacenamiento de la mano con las comunidades locales, los socios comerciales y el Gobierno.

«Estamos muy orgullosos de celebrar el 10. ° aniversario de Neoen en El Salvador […] Estamos firmemente comprometidos a seguir desempeñando un papel decisivo en el futuro de la energía limpia de El Salvador, alineados con el plan económico del Gobierno», afirmó Cartagena.

La compañía opera dos plantas solares: Capella, que genera 140 megavatios de potencia (MWp) y Providencia, de 101 MWp, así como dos sistemas de baterías de gran escala que suman un total de 14 MW y 11 MWh dentro de sus centrales solares. Además, participa en el mercado mayorista desde 2017, entregando la energía más competitiva del país.

Asimismo, se ha convertido en un productor local de energía, generando energía limpia con recursos del país y, de esta manera, garantizando la soberanía energética.

«El éxito está respaldado por el apoyo y la participación de las comunidades, junto con el Gobierno, el operador del sistema eléctrico, proveedores, clientes y socios financieros, con quienes la compañía también cultiva estrechas relaciones desde su oficina en San Salvador», indicó la empresa por medio de un comunicado.

En 2020, la empresa construyó las primeras baterías a gran escala del país, que mejoran la calidad del servicio de reserva primaria y secundaria, que provee estabilidad y seguridad a la red eléctrica. Además, se estima que reducen las emisiones de CO2 en 5,000 toneladas métricas por año, evitando el servicio de centrales que operan a base de combustibles fósiles.

Por otra parte, Neoen renovó su compromiso de seguir invirtiendo y continuar construyendo a corto plazo nuevas plantas solares y de baterías, y así aportar a los beneficios de la transición energética a El Salvador.

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