El Observatorio MYPE de la Fundación de Apoyo Integral (Fusai) realizó recientemente una encuesta para identificar el nivel de adopción de la inteligencia artificial (IA) entre las micro y pequeñas empresas (mype) de El Salvador, la cual mostró un importante avance en el rubro de la pequeña empresa.
Según el ejercicio estadístico, un 17.2 % de las pequeñas empresas nacionales ya está utilizando inteligencia artificial dentro de sus procesos de producción o comercialización.
El Observatorio MYPE remarca que este nivel de adopción se encuentra en una etapa incipiente, pero sí marca una diferencia clara respecto al resto de sector que integran a la mype.
«Parece ser que aquí la inteligencia artificial comienza a dejar de ser una idea lejana, y empieza a integrarse, aunque sea de manera incipiente, en la dinámica cotidiana del negocio», indica el análisis.
Agrega que esta dinámica constituye una respuesta natural del crecimiento empresarial, y apunta que «las pequeñas empresas suelen liderar este despegue porque combinan tres factores clave: mayor volumen de operaciones, presión para optimizar costos y una capacidad mínima de inversión y aprendizaje».
En este contexto, la inteligencia artificial deja de verse como una promesa futurista y se convierte en una herramienta práctica para resolver problemas reales del día a día.
La encuesta desveló que los usos más frecuentes que son encargados a esta herramienta tecnológica son atención al cliente, generación de contenidos, análisis y automatización de información, en general consideradas como tareas sencillas y repetitivas.
Bajo este panorama, Fusai advierte que estos primeros usos de la inteligencia artificial, si bien no anuncian una transformación radical del sector mype, revelan un cambio silencioso en la forma en que algunos negocios comienzan a organizar su trabajo.
Ante esto, David Rosales, experto en innovación digital de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), opina que la clave del desarrollo no se cimienta en que «las mypes usen inteligencia artificial, sino que la usen bien».
«Bien utilizada [la inteligencia artificial] se convierte en una aliada para ahorrar tiempo, ordenar procesos y mejorar la toma de decisiones, sin sustituir el criterio humano, ni la relación con el cliente», sumó.
También apuntó que el desafío reside en que empresas todavía ven este tipo de tecnologías únicamente como un asistente para tareas repetitivas y no como una herramienta con potencial estratégico.
En relación con este punto, resalta la necesidad de impulsar procesos de alfabetización digital, formación práctica y acompañamiento gradual que permitan ampliar esa visión.
«La inteligencia artificial no se domina de un día para otro; quienes entran tarde tendrán que recorrer una curva de aprendizaje que otros ya comenzaron», señala Rosales.






