Las pupusas salvadoreñas han conquistado el Caribe hondureño y se han convertido en uno de los platillos principales de turistas de todo el mundo que visitan la isla de Roatán.
La encargada de que dicho manjar llegue a consumidores que visitan este destino turístico hondureño es Sandra Salinas, quien junto con sus hijas y su esposo inauguraron el negocio llamado La Ruta del Sabor.
Lo que en un momento inició como una visita a una isla de arena blanca y agua turquesa se convirtió en lo que ahora ellas llaman su hogar. Sandra comentó que junto con su familia llegaron en 2014 a Roatán y desde ese momento decidieron que sería el destino indicado para construir su imperio.
«Llegamos en 2014 a Roatán y estuvimos un tiempo esperando encontrar un local; después de esperar, al fin lo encontramos. Entonces, desde que entramos al mercado [hondureño], ha sido un éxito, y gracias a Dios a la gente de acá les encantan las pupusas», dijo la salvadoreña de 46 años.

En la actualidad es el único negocio en West End Road, en Roatán, que vende pupusas, en 32 especialidades.
«Tenemos 32 sabores y el cliente puede armarla a su gusto. A los hondureños les han gustado las pupusas, y la verdad es que han sido un éxito», remarcó.
Los turistas que visitan el negocio de Sandra pueden degustar pupusas de aguacate y queso, de aceitunas, con hongos, chile verde, tomate, cebolla, ajo, jalapeño, res, pescado, chicharrón, así como de frijol con queso, revueltas, peperoni, jamón, tocino, entre otras.
Tanto ha sido el éxito del negocio que muchos han nombrado a Sandra «la reina de las pupusas», ya que los turistas que bajan de los cruceros buscan este manjar.

«Soy la única que vende pupusas en Roatán. Los turistas, desde que se bajan de los cruceros, piden mis pupusas. He tenido comensales de todas partes del mundo, como estadounidenses, canadienses, salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, entre otros», comentó.
A pesar de que Sandra, y sus hijas se quedaron solas debido a que su esposo falleció hace unos años, el negocio continuó y en la actualidad se ha convertido en una fuente de empleo para seis personas, entre hondureñas y nicaragüenses.
El esfuerzo de Sandra y sus hijas por mantener el éxito del negocio ha puesto en alto el nombre de la gastronomía salvadoreña.






