Este año, el Gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Hacienda (MH), continuó la estrategia de recompra de bonos priorizando la readquisición de los notas con vencimientos que van desde 2025 a 2052 en los meses de abril, octubre y noviembre.
En abril se ejecutó la primera maniobra para comprar los títulos valores que expiran en 2025, 2027 y 2029 en una propuesta para los tenedores.
Esa acción estratégica comprendió la recompra de $248.3 millones dejando un saldo pendiente de $99.5 millones, mientras que del segundo año se redujo la cantidad del primer año a $633 millones (de un total de $800 millones) y la del segundo a $529.5 millones (de un total de $601 millones).
Posteriormente, en octubre, la administración de Bukele lanzó una nueva propuesta para adquirir lo restante de esas notas, pero también introdujo todos los bonos hasta los de término en 2052. Para luego, el 12 de octubre, notificar que se aceptaría un total de $940.4 millones de las tenencias de los inversionistas.
Luego, en noviembre, el Gobierno se lanza nuevamente al mercado para ofrecer a los tenedores de bonos nacionales la recompra de $387.4 millones que quedaron de 2027; los $500 millones de 2029; los $1,000 millones de 2030; los $500 millones de 2032 y los $248.18 millones de 2034.
Con estas acciones, que se suman a adquisiciones previas que se realizaron en 2022 y 2023, el Gobierno ha conseguido mermar las presiones de deuda externa sobre la caja fiscal, y ahorra al Estado millones de dólares en intereses.
Maniobras que, a su vez, han tenido un eco positivo en el extranjero, pues cada una de ellas empujó el crecimiento de los bonos, y posicionar el nombre de El Salvador como una nación capaz de cumplir sus obligaciones financieras internacionales.
Dicho posicionamiento también fue bien visto por entidades como Moody´s Ratings que elevó desde Caa1 a B3, la calificación de riesgo de El Salvador en el mes de noviembre.






