El mercado de carne bovina, uno de los productos más relevantes dentro de la canasta básica alimentaria, experimenta transformaciones significativas tras la apertura a nuevos competidores internacionales. La Superintendencia de Competencia (SC) confirmó que medidas como la suspensión de los Derechos Arancelarios a la Importación (DAI) y la modernización de la regulación sanitaria han permitido que países como Uruguay y, por primera vez, Argentina, se incorporen como proveedores de carne al mercado salvadoreño.
«La entrada de estos competidores diversifica la oferta y ejerce presión competitiva sobre los actores tradicionales, lo que se traduce en beneficios directos para los consumidores», señaló el superintendente de Competencia, Gerardo Henríquez, durante una entrevista con Diario El Salvador. De acuerdo con el estudio, la eliminación temporal de aranceles redujo entre un 1 % y un 3 % los precios minoristas de la carne bovina.
Henríquez explicó que este tipo de políticas públicas envían señales claras a los inversionistas internacionales. «Cuando el país se vuelve más atractivo al quitar impuestos, inmediatamente se abre la puerta a nuevos proveedores. En este caso, se sumaron ocho empresas uruguayas y una argentina al mercado, lo que reduce la dependencia histórica de Nicaragua», indicó.

El análisis también detalla que más del 60 % de la carne consumida en El Salvador es importada, lo que refuerza la importancia de mantener un monitoreo permanente sobre las dinámicas competitivas. En el segmento de importación, los resultados muestran una concentración moderada gracias al ingreso de nuevos actores. Sin embargo, en el canal de distribución minorista, particularmente en supermercados, persiste un nivel de concentración elevado.
«El riesgo que vemos es que pocos distribuidores controlen la mayor parte del mercado minorista. Esto no significa que sea negativo en sí mismo, pero sí nos obliga a estar vigilantes para prevenir prácticas que puedan limitar la competencia», advirtió Henríquez.
El informe también resalta que el mercado tradicional, conformado por mercados municipales y distribuidores locales, cumple un rol clave como «agente disruptivo», al ofrecer precios más bajos y ejercer presión competitiva sobre los supermercados. «Cuando los supermercados elevan mucho sus precios, el consumidor puede acudir a mercados tradicionales, lo que obliga a mantener precios más ajustados», explicó el superintendente.
Por otro lado, la producción nacional muestra señales de crecimiento. Entre 2019 y 2022 se registró un alza del 1.6 % en la producción de carne bovina, impulsada por políticas de apoyo técnico, mejora genética del ganado y programas de vacunación. Estos esfuerzos, según Henríquez, contribuyen a fortalecer la resiliencia del sector frente al cambio climático y a incrementar la competitividad local.
La SC subrayó que la carne bovina representa el 21.70 % del costo de la canasta básica urbana, lo que convierte este mercado en un eje prioritario de análisis y supervisión. «Nuestro objetivo es que cada dólar que los salvadoreños gastan en alimentos refleje un mercado en competencia, con opciones variadas y precios justos», enfatizó Henríquez.
Finalmente, el funcionario reiteró que la apertura del mercado no solo beneficia al consumidor, sino que también impulsa la inversión y fortalece la resiliencia económica. «El compromiso de la SC es claro: salvaguardar el bienestar de la población y asegurar que las reglas del juego sean iguales para todos», concluyó.






