La tokenización de equity, proceso que convierte las participaciones accionariales de una empresa en tokens digitales sobre una blockchain regulada, emerge como una solución transformadora para el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en El Salvador.
Esta innovación tecnofinanciera permite a negocios familiares, startups y empresas consolidadas acceder a un mercado de capitales global, ágil y digital, superando las limitaciones tradicionales del crédito bancario y la inversión privada convencional.
¿Cómo funciona y por qué es revolucionaria?
A diferencia de una oferta pública inicial (IPO) tradicional –compleja y costosa–, la tokenización permite a una PYME digitalizar una parte de su capital social (su equity) en forma de «security tokens» o tokens de seguridad. Estos activos digitales, emitidos bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD), representan derechos económicos y/o de voto sobre la empresa, y pueden ser adquiridos por inversores de cualquier parte del mundo.
La tokenización no es solo una herramienta de financiación sofisticada; es, sobre todo, una estrategia de crecimiento comunitario y modernización para la PYMES, democratiza la propiedad, agiliza operaciones y abre puertas globales.
Para El Salvador, representa una oportunidad histórica de conectar su potente y numeroso sector productivo local con el capital global del siglo XXI, de manera segura, regulada y eficiente.
El Salvador, bajo la Ley de Activos Digitales, ha establecido un marco regulatorio claro a través de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD). Este entorno atrae innovación financiera (FinTech/RegTech) como la de Stakiny, mientras que actores tradicionales con experiencia local como Corporación Infinito (COIN) facilitan la adopción por parte del tejido empresarial nacional, creando un modelo replicable para la región.
Ventajas transformadoras para las PYMES:
Acceso a capital sin fronteras: Una PYME puede captar inversores de múltiples países simultáneamente. Ejemplo práctico: Una fábrica de muebles artesanales en San Salvador puede financiar su expansión con aportes de inversionistas en Madrid, Santiago y Bogotá, sin necesidad de establecer una estructura legal en cada país.
Liquidez para los inversionistas fundadores: Los tokens pueden cotizarse en mercados secundarios regulados. Esto significa que un familiar o ángel inversionista que apoyó en los inicios podría vender parte de su participación antes de que la empresa sea vendida, liberándose del plazo de 5 a 10 años típico de las inversiones privadas tradicionales.
Automatización y reducción de costos: Los «contratos inteligentes» (smart contracts) automatizan procesos administrativos costosos, como el pago de dividendos, la celebración de juntas de accionistas y el mantenimiento del libro de registro, reduciendo la burocracia y los errores.
Construcción de una comunidad de inversionistas-clientes: Al tokenizar, una empresa no solo busca capital; crea una base de accionistas leales que tienen un interés directo en el éxito del negocio, convirtiéndose en embajadores de la marca.
El proceso paso a paso para una PYME:
Evaluación y estructuración: La empresa define qué porcentaje de su capital tokenizará y a qué valoración.
Due diligence y cumplimiento: Una plataforma regulada como Stakiny verifica la empresa y estructura la emisión para cumplir con la normativa de la CNAD.
Emisión de tokens: Se crean los tokens digitales que representan las acciones.
Distribución y captación: Los tokens se ofrecen a inversores previamente identificados o a través de plataformas, quienes los compran con criptoactivos o moneda tradicional.
Gestión post-emisión: La empresa y sus nuevos accionistas gestionan su relación a través de dashboards digitales automatizados.
Un mercado inexplorado con potencial gigantesco en El Salvador
Según datos de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMYPE), en El Salvador existen más de 1,130,000 microempresas, 17,000 pequeñas, 3,000 medianas y 1,000 grandes empresas. Este tejido productivo, que constituye el 85 % de la economía nacional, representa un universo de proyectos con necesidad de capitalización y modernización financiera.
Un ecosistema único: La alianza COIN y Stakiny
La viabilidad de este modelo en El Salvador se consolida gracias a la alianza estratégica entre Corporación Infinito (COIN), especialista en atracción y estructuración de inversión extranjera, y Stakiny, la primera plataforma tecnológica en proceso de licencia de la CNAD para tokenizar equity.
El Salvador, bajo la Ley de Activos Digitales, ha establecido un marco regulatorio claro a través de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD). Este entorno atrae innovación financiera (FinTech/RegTech) como la de Stakiny, mientras que actores tradicionales con experiencia local como Corporación Infinito (COIN) facilitan la adopción por parte del tejido empresarial nacional, creando un modelo replicable para la región.
Esta colaboración busca específicamente:
Facilitar el acceso de las PYMES salvadoreñas a esta tecnología, guiándolas en el proceso legal y financiero.
Atraer $100 millones de inversión directa hacia empresas locales mediante emisiones tokenizadas durante 2026.
Posicionar a El Salvador como el hub de referencia para la Tokenización de Activos Reales (RWA) en la región, aprovechando el marco legal pionero establecido en el país.






