Ozzy Osbourne, una de las leyendas más influyentes del rock, reveló que su salud se ha visto gravemente afectada por su lucha contra el Parkinson, una enfermedad que ya le impide caminar con normalidad. Aunque el cantante de 76 años enfrenta desafíos físicos considerables, dejó claro que no abandonará su última oportunidad de despedirse de los escenarios en un concierto especial programado para el 5 de julio en Birmingham, Ozzy cerrará su ciclo como miembro de Black Sabbath, una banda con la que alcanzó la inmortalidad en el rock pesado.
Debido al diagnóstico de Parkinson tipo 2, una rara variante genética de la enfermedad que sufre el cantante, tiene complicaciones significativamente su movilidad, especialmente en sus piernas, pero, a pesar de esto, su voz sigue intacta, como explicó su esposa Sharon Osbourne en una entrevista con The Sun.
«Es una enfermedad progresiva que no se puede estabilizar y afecta diversas partes de su cuerpo, pero su voz está tan bien como siempre», comentó Sharon.

Recientemente Ozzy Osbourne también compartió sus sentimientos sobre su salud actual y la inevitable aceptación de su situación. «He llegado a 2025. No puedo caminar, pero sigo aquí. Me quejo mucho, pero sigo con vida. Hay personas que no hicieron ni la mitad de lo que yo hice y no llegaron a este punto», expresó con una mezcla de resignación y gratitud por seguir adelante a pesar de las adversidades.

El evento en Birmingham no solo será un adiós de Ozzy, sino también el regreso de la formación original de Black Sabbath. Por primera vez en 20 años, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward compartirán escenario con Ozzy en un evento que promete ser histórico.
Además, otros nombres de la escena metalera, como Metallica, Slayer y Pantera, se sumarán a este concierto especial, junto a un «supergrupo» compuesto por músicos de renombre como Duff McKagan y Slash de Guns N’ Roses, Billy Corgan de The Smashing Pumpkins, y Tom Morello de Rage Against The Machine.






