En día de descanso, siempre buscamos un lugar cercano para disfrutar en familia y degustar una rica comida, sobre todo en un lugar fresco y lleno de vegetación.

Una opción para hacer turismo interno es la laguna de Apastepeque, ubicada a 64 kilómetros de San Salvador y a 15 minutos de la ciudad de San Vicente. Su espejo de agua está rodeado de frondosos árboles que le dan más frescura al sitio.

La laguna descansa sobre el cráter de un antiguo volcán. La cobertura vegetal en las riberas está tipificada como un bosque húmedo subtropical y es considerada como una zona principal de vida del país.

Algunos de los árboles que se encuentran en el lugar son: ceiba, cedro real, sálamo, pacún, laurel, chilamate, madrecacao, aceituno, conacaste, conacaste blanco, guarumo y almendro de río.

Como en todo sitio turístico siempre hay lugares donde se puede pasar un buen rato disfrutando de una buena comida y del bello paisaje.

Uno de los que visitamos fue el Faro Clareño, que opera desde hace cuatro años y ofrece una variedad de platillos con mariscos, carne, pollo y cerdo. 

FOTO: Francisco Campos.

En su menú puedes encontrar ceviches de pescado, camarón y mixto, desde los $6.50. También, puedes escoger platos bocas con diferentes tipos de carne a partir de los $7.

Algunos de los platos fuertes son mar y tierra que lleva carne asada, camarones al ajillo, arroz, tortilla, tajadas de plátano frito, ensalada rusa y ensalada de la casa por $20.

También, está el de camarones empanizados o al ajillo acompañados de arroz, tortilla, ensalada rusa y de la casa. De estos hay de dos precios de $12 y $18.

FOTO: Francisco Campos.

Si no se apetece algunos de estos platos tienes la opción de comer una rica mariscada, sopa y crema de tilapia, costillas en salsa bbq, hamburguesas, churrascos y más.

«En el restaurante, nos hemos caracterizado por tener un menú muy diverso para todos los gustos y sabores. Nuestro objetivo es que encuentren lo que cada cliente busca y disfrute de una experiencia culinaria distinta, sobre todo saboreen cada platillo hecho con dedicación y cariño», dijo Víctor Rodríguez, propietario del lugar.

El lugar ofrece varias bebidas con las que puedes refrescarte, donde se incluyen micheladas, refresco de naturales, cervezas o, si es de tu agrado, también puedes pedir un trago preparado como cuba libre, mojito cubano, margaritas, piña colada y tequia sunrise.

Si gustas tomar café, puedes acompañarlo con postre tres leches tradicional o de chocolate y moca. También hay cheesecake con fresa o caramelo, budín, quesadilla, flan, pie de ciruela, higo o pasa, y tartaleta de fresa.

En el lugar también te ofrecen paseos por la laguna con música en la lancha dos pisos. Arriba se han acomodado asientos para mayor comodidad de los turistas.

Si deseas visitar el restaurante, el horario es de 10 a. m. a 7:30 p. m. de lunes a domingo.

FOTO: Francisco Campos.

En la laguna también se encuentra el Parque Recreativo Laguna de Apastepeque, el cual fue inaugurado en 1979.

Este espacio recreativo incluye un área de playa, piscina, restaurante, senderos, áreas de picnic, cabañas. Y para los que gustan del paisajismo y la pasividad de sus aguas, el parque cuenta con un acogedor malecón y un muelle flotante desde el cual disfrutarás del espejo de agua.

El horario de atención en el centro recreativo es de 8 a. m. a 4 p. m. El costo de la entrada para los nacionales es $1.50 y extranjeros $3.00. Los menores de seis años, personas con discapacidad y adultos mayores ingresan gratis.

Un espacio dedicado al arte

Si deseas conocer un poco del quehacer artístico de Apastepeque puedes visitar Musa Galería Museo, donde conocerás piezas que tienen más de 200 años de haber sido creadas.

La palabra “musa” significa mujeres bellas o belleza y decidieron ponerle así al lugar porque representan las bellezas del arte.

La idea de este espacio fue de José Sabas, con el objetivo de contribuir al desarrollo de las artes y el fomento de la cultura en Apastepeque. Este ya lleva operando 14 años.

La sala principal es la de escultura rústica donde se observan más de 10 piezas talladas en madera con una altura de dos metros que han sido formadas con motosierra. La madera utilizada no es de tala de árboles, sino que se busca árboles que se han caído. Los creadores de este arte sos José Sabas Gómez y sus hijos Miguel Ángel y Sabas Jr.

«Con nuestra exposición de escultura queremos que la gente conozca que, de un árbol caído no se hace leña, sino que se hace arte», expresó María Eunice Sabas.

Además, está el rincón metalúrgico donde se encuentran artículos de plata y bronce que se utilizaron años atrás. También hay un área con fotografías de las personas que han dejado un legado cultural en el pueblo y de personajes religiosos.

La familia Sabas fue pionera en colocar nacimientos navideños en tamaño real en Apastepeque. En el museo se encuentran en exhibición dos figuras que se utilizaron. «Estos fueron elaborados con técnica mixta, ya que los cuerpos son elaborados con maderas y la ropa es real y se ha cubierto con yeso y almidón para que se aprecie la textura», apuntó María Eunice.

El lugar permanece abierto de lunes a domingo de 7 a. m a 7 p. m. y cuesta $1.

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