De la mano de la coreógrafa y bailarina, Sara Huete, los Hermanos Flores elevaron y refrescaron gran parte de sus éxitos presentados en Coachella gracias al acompañamiento de su cuerpo de baile.
Por primera vez la legendaria orquesta salvadoreña fue acuerpada en escena por un grupo de talentosos bailarines que derrocharon su destreza y energía en este prestigioso festival y en cada una de las canciones.
Jazmín Machado, Angelica Martínez, José Vargas, Eduardo Torres, Ronald Villalta y Darlin guerrero, quien también es nieta de Nory Flores, liderados por Sara Huete fueron los artistas que tras varios días de ensayo y largas jornadas de engranaje y montaje del show lograron elevar esta histórica presentación de la orquesta.
Diario El Salvador, con el apoyo de Sistema Fedecrédito para realizar el viaje, pudo conversar de primera mano con la mente creativa detrás de cada pieza en escena, y con su grupo de talentosos bailarines salvadoreños quienes realizaron un trabajo realizado excepcional en el escenario junto a la icónica orquesta.
Sara Huete nos detalló que este show fue inspirado en el concepto de Coachella. Ya que, según explicó, muchos antes de esta histórica presentación de la orquesta nacional desconocían o no tenían idea sobre el festival.
«Cuando empecé a realizar cada coreografía dije voy a montar este espectáculo no saliéndome de la cumbia, pero si dándole el concepto de modernidad que requiere este festival», mencionó la destaca bailarina, quien tiene ya 20 años de trayectoria en el medio artístico.

Agregó, que durante los bloques del espectáculo buscó tener presente tanto en su concepto como en el vestuario los distintivos del país como por ejemplo El Torogoz y además el azul y blanco de nuestra bandera.
«Teníamos que adaptarnos a la moda que se usaba en el festival. Fue muy bonito, siento que los trajes estuvieron de acuerdo con el lugar y al momento en el que estábamos», agregó Darlin Guerrero.
Sarita como cariñosamente es conocida en el medio, aseguró que tanto para ella como para el elenco completo la oportunidad de presentarse en Coachella y representar a El Salvador fue una bendición.
«No cualquiera tiene la bendición y la oportunidad de estar parados acá. Se pueden abrir puertas para nosotros y para otros artistas que están en El Salvador. Ahora no es El Salvador escuchando de El Salvador sino el mundo escuchando de El Salvador ya que está claro el talento que hay en el país», finalizó Sara.






