En este mes del padre eleva tu celebración a nuevas alturas. Dos Alas Restaurante, un lugar gastronómico que ha florecido en las faldas del volcán, fue inaugurado el 27 de octubre del año pasado y se distingue porque sus raíces se hunden en el exitoso concepto de los iglús del Hotel Finca Campobello, lo que ha transformado su operación para ofrecer una experiencia que deleita los sentidos.

El restaurante en un inicio fue pensado en ofrecer servicio exclusivo para huéspedes, pero vivió un «boom» inesperado en sus primeros días cuando la visita de un famoso tiktokero desató una marea de comensales, por lo cual se decidió abrirlo al público.

Ubicado en un verdadero paraíso, el restaurante es el destino perfecto para quienes desean dejar atrás el tráfico, el calor y la rutina.

Allí los visitantes pueden revivir el asombro y recargar energías en un entorno de paz y tranquilidad mientras se deleitan con vistas hacia el Puerto de Acajutla, el imponente volcán de Izalco y a un costado de este el majestuoso volcán Ilamatepec a 1,700 metros sobre el nivel del mar. Todo este paisaje se convierte en un banquete para los ojos.

Dos Alas abre sus puertas de lunes a domingo de 7 a. m a 9 p. m. ofreciendo desayunos, almuerzos y cenas, además de su famoso café. Se ubica en la Finca Campo Bello, volcán Ilamatepec, Santa Ana. Para más información puedes escribir al 7729-3778 o buscarlo en su página web hotelfincacampobello.com

Sabores que ascienden al cielo

Actualmente, Dos Alas ofrece un amplio menú con platillos que van desde los $8 hasta los $25, donde puedes elegir entre tacos, lomo de aguja, hamburguesas, puyaso con chimichurri ahumado, cochinita, costillas BQQ con una cama de puré de camote, pollo con alguashte, pastas y ensaladas.

Como entradas pone a tu disposición el hummus del volcán, las croquetas de queso, sopita de frijoles, huevos con yuca y su inigualable guacamole.

Y si solo deseas llegar a pasar un rato ameno, disfrutar de sus increíbles atardeceres y degustar un café, el postre es el acompañamiento ideal. Puedes elegir entre el tiramisú creado a base de café Geisha, el cheesecake con jalea de jocote, el budín cubierto con dulce de leche casera o el affogato.

Lo que realmente le distingue es su profunda conexión con la tierra. Aquí, la frescura no es solo una palabra, es una filosofía. Cultiva sus propias hierbas (hierbabuena, perejil, cilantro) y sus tomates, asegurando que cada salsa sea un himno a la naturaleza.

El campeón indiscutible de la casa es el frozen de jocote corona, una joya cultivada en el lugar, el cual está disponible todo el año junto con el refresco y el cheesecake de jocote. Recientemente han sumado a su oferta el exquisito frozen de coco natural, manteniendo la promesa de lo auténtico con sabores tradicionales salvadoreños.

Dentro de poco el horizonte culinario se va a expandir. Para la primera quincena de julio, justo a tiempo para las festividades de agosto, esperan lanzar un nuevo menú, un lienzo de sabores enriquecido por las sugerencias de sus visitantes y la pasión por lo orgánico.

Según su gerente, Marcos Orantes, los visitantes podrán degustar de todo un festín que irá desde hamburguesas mejoradas, como una imponente pulled pork burger y la tentadora smash Burger, hasta nuevas y jugosas carnes rojas como la entraña y tacos de lomo de aguja. Las entradas se vestirán de gala con opciones como los portobellos y las costillas de cerdo llegan con un sorprendente puré de camote que será poesía pura para el paladar. Para acompañar tanta delicia, una amplia selección de vinos elevará cada brindis. La dulzura final correrá por cuenta de un gelato artesanal que promete transportarte al paraíso.

Para un papá aventurero

Más allá de su exquisita cocina, Dos Alas es un portal a la aventura. Aunque el acceso al restaurante tiene un consumo mínimo de $15 (que se descuenta de tu pago final), este valor te abre las puertas a un mundo de experiencias. Podrás explorar sus cultivos de café en un tour gratuito, donde degustarás su café premiado con la taza de excelencia (tercer lugar nacional en 2024), con variedades como el Geisha, Pacamara y Bourbon Rojo.

Para los más activos, los senderos privados te invitan a recorrer sus 247 manzanas en bicicleta de montaña o a elevar la adrenalina en los canopy, con opciones según la emoción que se busque: de 1.3 km con seis estaciones por $15 y de 300 a 400 m con una estación por $5. Asimismo, se ofrecen caminatas al volcán de Santa Ana, guiadas por expertos a través de senderos privados, una travesía que culmina con vistas impresionantes y un reconfortante coffee break al regreso.

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