El mundo del gaming vuelve a mirar hacia el World Video Game Hall of Fame, que cada año reconoce a los títulos que dejaron una huella profunda en la industria y en la cultura popular. La institución, gestionada por el The Strong National Museum of Play en Nueva York, anunció a los finalistas de 2026, una selección que mezcla clásicos de décadas pasadas con fenómenos globales del entretenimiento digital.
Los videojuegos elegidos comparten características clave: impacto cultural, longevidad, alcance internacional e influencia en el desarrollo de otros títulos. Según el museo, los nominados «representan momentos fundamentales en la evolución del videojuego», desde las máquinas arcade que dominaron los salones en los años 80 hasta experiencias que hoy movilizan a millones de jugadores en línea.
Los 12 videojuegos nominados en 2026 reflejan precisamente esa diversidad generacional. La lista incluye a Angry Birds, Dragon Quest, The Elder Scrolls V: Skyrim, FIFA International Soccer, Frogger, Galaga, League of Legends, Mega Man, PaRappa the Rapper, RuneScape, Silent Hill y Tokimeki Memorial, títulos que abarcan géneros que van desde la acción y el terror hasta los RPG y los juegos musicales.
Entre los candidatos destacan íconos que definieron épocas. Mega Man, por ejemplo, se convirtió en uno de los personajes más reconocibles del gaming desde su debut en los años 80, mientras que Angry Birds marcó la explosión de los videojuegos móviles a nivel mundial. En contraste, propuestas como League of Legends representan la era moderna de los eSports y las comunidades online masivas.
Los videojuegos que finalmente ingresen al Salón de la Fama serán anunciados en una ceremonia oficial prevista para mayo. Con cada nueva generación de consolas y jugadores, la lista de candidatos sigue creciendo, recordando que los videojuegos, más allá del entretenimiento, también forman parte de la historia cultural contemporánea.






