Efraín Orellana, mejor conocido como TNT, es un joven artista salvadoreño experto en grafiti, quien ha decidido aportar su arte para cambiar la imagen de algunas comunidades anteriormente estigmatizadas por la violencia, pero que ahora lucen un rostro renovado gracias a los colores de la seguridad y a la contribución del arte urbano.
En un recorrido por los murales que ha pintado en comunidades como Las Palmas, en San Salvador, TNT conversó con Diario El Salvador para contar cómo empezó su misión y todo lo que se ha logrado en estas zonas anteriormente asediadas por la violencia y en las que ahora se vive una nueva realidad, gracias a las medidas de seguridad implementadas por el gobierno salvadoreño que, en enero de 2023, lograron una tasa menor a la de 2 homicidios por casa 100 mil habitantes, la más baja de América.

¿Qué lo motivo a plasmar su arte en las comunidades que antes estuvieron estigmatizadas por la violencia?
«Estaba en un viaje en Italia y encontré a un amigo salvadoreño que tenía un puesto de tortas y me preguntó: ¿qué tal está El Salvador? Yo respondí la típica respuesta que todos manejan ahorita: todo está bien, todo está mejorando, ya podemos entrar a las colonias. Pero luego me pregunté si yo podía hacerlo, entonces regresé al país y le dije a mi equipo de trabajo que suspendiéramos todo lo que teníamos que hacer y que debíamos entrar a las comunidades. Así es como entré La Campanera, sin ningún tipo de apoyo en seguridad, lo hago de manera personal, luego entramos a Las Margaritas y otras comunidades que la gente nos comenzó a pedir en Instagram. Siento que ha sido un proceso bastante fácil, en comparación de cómo era antes, y que se puede notar definitivamente el cambio.

¿Ha podido comprobar realmente un cambio en cuanto a seguridad?
Totalmente. Antes era súper complicado entrar a estas comunidades, antes era casi imposible. Antes, en todos los muros que he pintado, ha habido un asesinato. Hay muchas historias que te narra la gente que yo no puedo contar en los videos de YouTube, pero sabemos que la problemática (de la violencia) en El Salvador estaba demasiado complicada. Son cosas que las están contando las mismas personas que viven ahí, personas que tenía hogar ahí y han decidido retomar sus casas porque ahora ya está tranquilo.

¿Qué tipo de mensaje quiere dejar con su trabajo artístico?
El arte siempre va a tener un cambio social. En mi caso, el trabajo reciente que he estado realizado al entrar a las comunidades ha sido dejar algo local. Por eso es que he pintado mucho el torogoz o elementos salvadoreños para que la gente tenga esa visión, aunque mi arte es embellecer un espacio para que la gente pueda tomarse fotos y sacar sus conclusiones (sobre lo que les transmite la obra)

¿Qué reacciones ha recibido de las personas?
La mayoría de las personas está viendo que el arte está cambiando sus espacios y, más que eso, el tratar de decirle a las personas que mantengan limpios su espacio, que ahora depende más de nosotros y de la comunidad hacer las cosas bien porque nos están dando (el Gobierno) esta ayuda de la seguridad.

¿Cómo aprendió la técnica de este tipo de arte?
Comencé dibujando, haciendo las portadas de los cuadernos de mis amigos. Me llamó la atención la versatilidad que tiene el grafiti para crear cosas diferentes y eso me llevó a intentarlo, y luego a incursionar en todo esto del arte del grafiti. Ha sido una experiencia diferente, aunque no hay un lugar en dónde aprenderlo a hacer, así nos tocó a todos los que iniciamos en esto, aprenderlo empíricamente.
¿Qué siente al ser parte de las comunidades con su trabajo?
Más que verlo como un trabajo, venir a pintar a una comunidad es un aporte que uno como artista puede ofrecer. Por ejemplo, a esta comunidad (Las Palmeras) hemos venido como 10 artistas y ha sido toda una experiencia, la convivencia con las personas, las historias que nos cuentan creo que es lo que más nos llena y más vale. Lo interesante es dejar tu granito o tu aporte donde quiera que vayas, porque así hemos estado en Soyapango, Lourdes y Apopa, entre otras.






