La lluvia no fue impedimento para que el Parque de Pelota Saturnino Bengoa, en San Salvador, se transformara, la noche del jueves 12 de marzo, en el epicentro de una fusión musical sin precedentes: el reguetón y la música sinfónica. El protagonista fue Yandel, quien junto a sus músicos y la Orquesta Filarmónica de El Salvador presentó sus grandes éxitos bajo un nuevo concepto.
A las 9:50 de la noche, con un traje sastre negro, y al ritmo del tema «Puño de Tito», salió a escena Yandel, marcando el inicio formal de su propuesta sinfónica, esto tras una fuerte lluvia que cayó en el territorio capitalino previo al espectáculo.
Durante poco más de dos horas, el artista puertorriqueño demostró su vigencia y capacidad vocal, entregando un repertorio compuesto por sus canciones más icónicas, pero con un matiz sonoro completamente renovado gracias a los arreglos orquestales.
Temas como «Mírala bien», «Noche de Sexo» y «Abusadora» desataron la euforia colectiva, logrando que miles de seguidores saltaran y corearan cada frase en una comunión perfecta entre el beat urbano y la elegancia de las cuerdas y vientos de la filarmónica.
«Buenas noches San Salvador. Muchas gracias por aguantar esa lluvia, yo estuve allá atrás y dije, yo le tengo que dar un show de altura a esta gente, así que arrancamos para que disfrutemos y gocemos esta noche. Así que espero que nunca me olviden», dijo el puertorriqueño a su público que terminó en su mayoría empapado por la lluvia.
La noche estuvo marcada por el entusiasmo colectivo del público que abarrotó las instalaciones del Bengoa. Brincos, coros al unísono y baile constante confirmaron que las canciones de Yandel siguen vigentes y conectan con varias generaciones que crecieron al ritmo del reguetón clásico.
También sonaron éxitos como «Me estás tentando», «Moviendo caderas» y «Algo me gusta de ti», que, junto al juego de luces y láser que se implementaron en el show, confirmaron por qué estos temas siguen siendo infaltables en cualquier celebración urbana a lo «old school».
Yandel ha logrado consolidarse como uno de los máximos exponentes del reguetón gracias a la consistencia de su carrera y la calidad de sus presentaciones en vivo, así lo ha demostrado a lo largo de esta gira. Además, recordemos que su etapa como solista y su historia junto a Wisin marcaron un antes y un después en el género.
Con esta presentación, el puertorriqueño no solo reafirma su estatus como leyenda del reguetón, sino que abre una nueva puerta a la experimentación musical en la región. La mezcla de la «calle» con la academia demostró que el género urbano, cuando se produce con calidad, no tiene límites.
Talento salvadoreño de lujo
El concierto de Yandel estuvo marcado también por la participación de poco más de 40 músicos de la Orquesta Filarmónica de El Salvador que junto al equipo del puertorriqueño hicieron magia con sus instrumentos.
Los salvadoreños desataron la ovación del público presente en el parque de pelota Saturnino Bengo, ya que además de acoplar las canciones del artista a una versión sinfónica también brindaron un breve popurrí de temas salvadoreños en género xuc.
Al finalizar el concierto con los músicos salvadoreños aún en el escenario, el público se rindió de nuevo en aplausos y gritos tras las destrezas mostradas por los artistas a quien Yandel dedicó unas palabras de agradecimiento: «Mi respeto para todos ustedes, gracias por su tiempo, están sonando espectacular, para mí también ustedes son artistas», dijo.






