El cantante mexicano César Quezada conversó con Diario El Salvador para contar la historia de su más reciente tema, «Alaska», y sobre su camino en la vida que le llevó a ser ingeniero aeronáutico, pero que se convirtió en cantante solista por convicción. César trascendió fronteras y dejó su natal Chihuaha, México, para promocionar su canción en Centroamérica.

César Quezada se abalanzó al mundo de la música desde la temprana edad de 17 años, y su recorrido lo llevó a estar en agrupaciones como «Los Tres Herederos», «Expresión Sierreña», y «Grupo NG», hasta encontrar su camino como solista, que lo ha catapultado a las grandes ligas del género regional mexicano en Chihuaha.

Foto: Sofía Mazariego / Diario El Salvador

César casi se quedó en joven promesa por los obstáculos de la vida, y con una prometedora carrera como ingeniero aeronáutico por otro lado, pero su pasión por la música lo hizo seguir su intuición hasta dejar en su camino temas como «Alto Perfil», «Por Poco y la llamo» y «Un Triste Adiós», además de lograr firmar con la productora «503 Music».

«Alaska», un tema que de frío no tiene más que las «caguamas», sigue dentro de lo más alto del monitor latino desde hace cuatro semanas, y César, en conversación con Diario El Salvador, agradeció al público salvadoreño por darle «la patadita» que necesitaba esta canción. Además, el cantante mexicano reveló detalles sobre el camino que lo trajo hasta el país.

Antes de llegar a hablar de tu tema «Alaska» ¿Nos podés contar una anécdota de allá por 2016, cuando aprovechaste una oportunidad con «Los Tres Herederos»?

Estoy muy agradecido por la invitación, y pues contento de echar la plática aquí de este bonito tema que se llama «Alaska», desde México hasta Centroamérica, así es que, para llegar al tema «Alaska» primero vamos a empezar con una anécdota.

Allá por 2016, con «Los Tres Herederos» yo solo era un músico, pues nomás tocaba la guitarra, y pues, en una de las presentaciones no llegó el vocalista. Ya estaba toda la gente, ya estaba todo el show montado pues, y ahí fue donde agarré por primera vez en un micrófono, y empecé a cantar… A la gente le gustó, y de allí nos fuimos hasta aquí, mira adónde hemos estado. A la gente le gustaba como cantaba, y pues nada, no hice más que trabajar en mejorar, fui a clases de canto.

Foto: Sofía Mazariego / Diario El Salvador

Después de eso estuviste en «Expresión Sierreña» ¿Verdad?

Esa agrupación ya yo la formé pues, yo contraté a mis músicos y así empezamos a trabajar, pero estaba súper joven.

A veces es bueno mirar hacia atrás, y ver todo el camino que ha hecho uno. Es uno de los proyectos que más cariño le he tenido, porque dentro de la agrupación yo tenía a alguien que no veía, alguien que tenía un problema en la vista, y eso me enseñó a que en la vida no hay dificultades, aquí en la vida no hay obstáculos.

Le mando un saludo a Jaime, por si ves esto hasta México, Chihuahua.

Por eso le puse «Expresión» (a la agrupación), porque (justamente) me llevé una expresión muy grande del grupo, fue muy bueno darle la oportunidad a alguien como él, cómo le ayudó a su familia. Esa fue una experiencia en la que crecí mucho.

Foto: Sofía Mazariego / Diario El Salvador

¿Y después de eso estuviste en «Grupo NG»?

Después de «Expresión Sierreña» me fui a esa agrupación más grande en la ciudad de Chihuahua, y ahí sí ya no más yo fui empleado. Volví a ser empleado pues, ya no más cantando, pero estaba bien a gusto, y no más recibiendo mi paga por hora.

Foto: Sofía Mazariego / Diario El Salvador

¿Cómo te aventuraste a lanzarte como solista?

Este, fíjate que yo cuando salgo de esa agrupación, yo ya no me quería dedicar la música, porque yo ya estaba estudiando mi ingeniería, que gracias a Dios se logró.

Logré graduarme, pero yo ahí fue cuando ya dije “ya la música no es para mí”, y ahí es donde entra ahora sí un bache tras bache, caída tras caída, y al final de cuenta la gente era la que me marcaba (por teléfono).

Me decían “César ven a cantar”, y yo respondía como “es que yo ya no tengo un grupo”, pero comencé a ir solo pues, y literal agarrar mi guitarra, llegaba la ubicación que me decía el cliente, y yo solo, así como estamos, si tú me hubieras contratado, yo llego con mi guitarra, y así me la llevé, y el teléfono jamás dejó de sonar.

Me di cuenta de que a la gente le estaba gustando, entonces allí si empecé a hacer lo que hago, volví a hacer mi proyecto, pero ya como César Quezada. 

¿Quiénes han sido tus influencias en la música?

Mi papá en el rancho siempre nos ponía a José Alfredo Jiménez, entonces crecí con su música.

Me gusta mucho «Los Tucanes de Tijuana», ya que yo creo que la agrupación fue más reconocida por cantar corridos. De allí en México, pues me gusta mucho su música, crecí mucho con ellos. 

Foto: Sofía Mazariego / Diario El Salvador

Ahora si ¿Qué historia cuenta Alaska? ¿Qué género musical aborda?

Nació por el tema de la semana santa, de las vacaciones, del ambiente de fiesta, del calor, de quitarnos la sed.

Surgió esta idea de sacar una cumbia que hable de eso, que hable de echarnos unas caguamas. No sé si ustedes les llaman aquí caguamas jajaja es como un tema “chusco”, como chistoso, ese amor Alaska, a las caguamas. 

Cuando escuchan el tema Alaska, uno no se imagina que trata del calor, de pistear, pero igual la caguama debe estar bien fría pues jajaja.

¿Hay algo que le querás decir al público salvadoreño?

Estoy muy agradecido la verdad con todo el público salvadoreño, porque ellos fueron los que le dieron la “patadita” de la suerte a este tema.

Llevamos ya cuatro semanas en el Monitor Latino como número uno, y pues, qué te puedo decir… estoy agradecido con todos ustedes. Sigan reproduciéndolas, síganle dando amor y esperen mucha música de su servidor.

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